Pastel de La Cierva


El pastel de La Cierva es típico de la zona del Mar Menor, más concretamente de la población de San Javier.Según se la leyenda, tiene origen en el cocinero de un barco ruso que fondeó en aguas del Mar Menor allá por el siglo XIX, y que debe su nombre al político Juan de la Cierva, al que se lo dieron a probar en una ocasión y le gustó tanto que pidió que el pastel llevara su nombre...así que nadie se asuste, que no está hecho con cierva, sino con pollo.
Recuerdo que cuando se pasaba por S. Javier era una parada obligatoria la pastelería La Peladilla para comprar alguno de estos deliciosos pasteles, ahora hace ya mucho tiempo que no me acerco a comprar ninguno, pero a veces me apetece un montón volver a comerlo...así que me he decidido a hacerlo.
Esta ha sido la primera vez y seguro que no será la última pues han salido muy ricos, muy parecidos al sabor que recuerdo.

El pastel es muy sencillo, consiste en una masa dulce y aromática rellena de pollo y huevos duros, este contraste dulce-salado es lo más característico y aunque puede chocar un poco, es la gracia del pastel.
Estos son los ingredientes:
-medio pollo cocido, deshuesado y troceado y un vasito del caldo
-dos huevos duros
-250 gr. de manteca de cerdo
-250 gr. de azúcar
-1 huevo
-la ralladura de un limón
-500/700 gr. de harina
-1 huevo batido para barnizar

Así se hace:
Batir en un cuenco la manteca con el azúcar hasta que esté bien cremosa, añadir el huevo y la ralladura de limón y seguir batiendo, ir añadiendo la harina y amasando hasta obtener una masa compacta que no se pegue a las manos (yo he tenido un problema con el peso y no sé exactamente cuanta le he echado), a mi al principio me ha quedado demasiado quebradiza y le he añadido un chorrico de leche. hacer una bola con la masa, envolverla en papel film y guardarla en el frigorífico durante una media hora.

Pasado este tiempo, precalentar el horno a 180º y estirar la masa ente dos hojas de papel de horno y cortar unos círculos algo más grandes de el tamaño de los moldes (pueden ser moldes individuales o uno grande), la masa es bastante frágil, pero si se rompe por algún sitio, se vuelve a unir al ponerla en el molde sin problema.
Adaptar bien los círculos de masa sobre los moldes y rellenarlos con los trozos de pollo y de huevo duro, echar algo del caldo de cocción del pollo en cada uno para que no se quede muy seco el relleno, tapar cada pastel con otro círculo de masa y cortar toda la que sobre.
Pintar la superficie de los pasteles con huevo batido y hornearlos durante una media hora, hasta que estén bien doraditos. Esperar a que se enfríen antes de desmoldarlos.

Pan Brié


Desde que me compré el libro "Crujientes" de Richard Bertinet me llamó la atención este pan originario de Normandía porque es todo lo contrario del pan con miga alveolada y desigual que generalmente se persigue cuando uno se mete este fascinante mundo del pan. Si habitualmente tendemos a trabajar con una masa muy hidratada, esta es tan dura que hay que amasarla con el rodillo y la miga que resulta es densa y uniforme, pero al contrario de lo podría parecer se conserva bueno durante bastante tiempo. Lo hice con la harina recia panadera de El Amasadero, una harina sin refinar de trigo duro ideal para estos panes de masa dura. Salió riquísimo, con una corteza muy sabrosa...eso sí, hay que hacer bastante ejercicio de brazos.

Primero hay que hacer una masa fermentada:
Ingredientes:
-10 gr. de levadura fresca o 3 gr. de levadura seca
-500 gr. de harina de fuerza blanca
-10 gr. de sal
-350 gr. de agua
Así se hace:
Desmenuzar la levadura sobre la harina , añadir la sal y el agua y mezclarlo bien. volcarlo sobre la superficie de trabajo y trabajarla durante unos 5 minutos. Poner la masa en un cuenco, cubrirla con un paño y dejarla a temperatura ambiente durante unas 6 horas o toda la noche en el frigorífico.

Ahora haremos el pan:
Ingredientes:
-10 gr. de levadura fresca o 3 gr. de seca
-50 gr. de agua
-900 gr. de masa fermentada
-250 gr. de harina de fuerza blanca
-50 gr. de mantequilla salada o mantequilla normal más 5 gr. de sal
Así se hace:
Disolver la levadura en el agua, añadir el resto de los ingredientes y mezclar bien, no hay que añadir más agua aunque la mezcla esté muy espesa.
Amasarla sobre la encimera durante 1-2 minutos doblándola sobre si misma y presionándola con la palma de la mano. No hay que poner harina, pues esta masa no se pega.
Seguir amasando con el rodillo, doblar la masa, golpearla repetidamente con el rodillo y aplanarla presionando firmemente (casi mejor que no haya nadie en casa o pensarán que nos hemos vuelto locos). Estas operaciones hay que repetirlas durante unos 15 minutos hasta que la masa esté homogénea y suave.
Darle forma de bola, ponerla en un cuenco, taparla con un paño y dejarla levar durante 1 1/2 hora.
Pasado este tiempo, dividir la masa en tres partes iguales, darles forma de bola remetiendo la masa hacia abajo para que la superficie se tense, irlo alargando por los extremos para formar los panecillos y depositarlos sobre una bandeja. Taparlos con un paño y dejarlos reposar durante una hora.
Encender el horno con bastante antelación a 250º y colocar dentro la piedra de hornear.
Pasado el tiempo de leudado, hacer 5 cortes paralelos en sentido longitudinal sobre coda panecillo (nunca consigo que me queden limpios los cortes, acepto sugerencias)
Abrir la puerta del horno y vaporizar agua, poner los panes sobre la piedra con ayuda de una pala o algo similar y volver a vaporizar agua.
Al cabo de 5 minutos bajar la temperatura a 220º y dejar cocer durante unos 15 minutos más, hasta que los panes se doren y suenen a hueco al golpear la base.

Ensalada de tomate al estilo de Jamie...y una sorpresa


Creo que esta es la receta más simple que he puesto hasta ahora en el blog...bueno, ni siquiera estoy segura de que se le pueda llamar receta, normalmente no se me hab´ria ocurrido publicarla...pero es que está tan rica!
La encontré en el libro En casa con Jamie, de Jamie Oliver y no me pude resistir...por otra parte, tiene delito que un inglés le tenga que enseñar a una murciana cómo hacer una ensalada de tomate...qué vergüenza!
El secreto está en combinar la mayor variedad posible de tomates, sobre todo distintas clases de tomatitos cherry (últimamente estos tomates se han convertido en un vicio, cada vez que voy a comprar me traigo todas las variedades que encuentro) y en no ser avaros con la sal...el resto es un juego de niños.

Ingredientes:
-1/2 kg. de tomates lo más variados posible
-sal y pimienta
-orégano seco
-vinagre balsámico
-aceite de oliva virgen extra
-1 diente de ajo pelado y picado o rallado
-1 gindilla roja fresca sin semillas y picada (según os guste de picante poned más o menos cantidad)

Así se hace:
Cortar los tomates de diversas maneras, los más grandes en láminas o en cuñas, los más pequeños en mitades o en cuartos, el caso es que queden muy desiguales. Poner los tomates en un colador y sazonarlos con un buen puñado de sal, revolverlos y volver a añadirles otro puñado de sal y volver a revolver, no hay que tener miedo de que queden muy salados, pues la mayor parte de la sal se irá con el líquido. Dejarlos escurrir durante unos 15 minutos.
Poner los tomates en un plato o un cuenco y esparcir un buen puñado de orégano. Hacer el aliño con una parte de vinagre por tres de aceite, el ajo y la guindilla. Regar los tomates con este aliño. Esta vez yo le añadí unos trocicos de queso de cabra, también le iría bien unas aceitunas o unas alcaparras, aunque creo que es mejor no añadirle muchas cosas para no desvirtuar su sencillez.

Y la sorpresa?...Pues resulta que he sido una de las tres ganadoras del concurso organizado por el Lazy blog y la escuela de italiano Come mai? gracias a mi Casatiello. Así que si no hay problema el día 16 de abril me voy para Madrid a asistir al seminario de cocina italiana que es el premio...Qué bien!

Un fin de semana en Turín


Pues ya estamos de vuelta de nuestro largo fin de semana turinés, cansados pero satisfechos y contentos de haber podido conocer una ciudad italiana no tan turística, pero cargada de historia, de cultura y de buenísima comida.

Se trataba de un "viaje de estudios" de la Escuela de Idiomas, así que hemos aprovechado para practicar nuestro italiano y sobre todo para escuchar, ya que tuvimos cuatro visitas guiadas en italiano  con muchísima información en cada una de ellas. Hemos aprendido mucho sobre la historia de la ciudad tan ligada a la Casa de Saboya y a la propia historia de Italia, visitamos el Teatro Regio con todos sus entresijos, el magnífico Museo Egipcio y el sorprendente Museo del Cine.

Hemos caminado por sus calles porticadas, llenas de magníficas tiendas, hemos pulsado el alma de la ciudad en Piazza Castello, llena de vida y monumentos, hemos admirado la grandiosa belleza de Piazza San Carlo, hemos subido a lo alto de la Mole Antonelliana para ver la ciudad a vista de pájaro (lástima de la niebla que no nos dejó ver los Alpes) y hemos paseado tanto, tanto...

En el mercado de Porta Palazzo disfrutamos del magnífico espectáculo de unas preciosas y enormes naranjas sanguinas, de mil y una variedades de berenjenas, de pimientos y de tomates, de las flores de calabacín (qué pena no poder traerselas), del delicioso olor de los encurtidos y los salazones, de los gritos de los vendedores, de la vida en estado puro...

Y sobre todo, chocolate, chocolate por todas partes, en los huevos de Pascua que lo inundaban todo, en los escaparates de las pastelerías, como obras de arte, en los frascos de Gianduja que no me pude traer, en los Gianduiotti que cada día nos dejaban en el hotel, en los deliciosos Bicerin (Chocolate, café y nata) que tomamos en Cafés con siglos de historia, en el Bonet que casi me arranca las lágrimas con su deliciosa combinación de chocolate y amaretti...y hablando de amaretti y de lágrimas, los maravillosos Amaretti Soffici del café Baratti e Milano de los que no tuve más remedio que traerme una bolsa.

También volvieron conmigo dos frasquitos minúsculos de Mostarda d'uva que estoy deseando probar, y un montón de libros (menos mal que no nos pesaron las maletas!) tanto de lectura (gracias por las recomendaciones, Monica), como de cocina...dejándome llevar por la intuición he encontrado un par de libros preciosos, pero creo que esperaré a hacer alguna de sus recetas para presentarlos como se merecen.
En resumen, tres días muy bien aprovechados en los que aparte de disfrutar de la historia, de los monumentos, de las tiendas, he poddido ampliar un poco mi visión sobre la gastronomía italiana, la excelencia y la calidad de sus ingredientes y sobre todo el cariño y el orgullo que sienten por su forma de comer y de vivir.

Ciao ed arrivederci, Italia, ti porto nel cuore!
E tante grazie a Helena per la perfetta organizacione!

Devil's food cupcakes


Cuanto tiempo hace que no hacía muffins o cupcakes! No sé porqué siempre tiendo más a hacer galletas o bizcochos que magdalenas o muffins, y eso que tengo un montón de moldecitos de papel esperando una oportunidad...
Pues ayer por fin me apeteció hacer unos cupcakes y buscando unos de chocolate para que le gusten a toda la familia me encontré con estos hechos al estilo del Devil's food, aunque yo habitualmente hago este bizcocho con buttermilk, en esta receta venía con leche, aunque supongo que con buttermilk quedará aún más esponjoso. El caso es que han salido riquísimos, muy esponjosos y con un intenso sabor a chocolate realzado por un glaseado delicioso...incluso yo que no soy muy chocolatera he sucumbido a su encanto...
Estos son los ingredientes.
Para los cupcakes:
-225 gr. de harina para bizcocho (con levadura)
-1 cucharada de levadura 
-225 gr. de azúcar morena
-225 gr. de mantequilla ablandada
-2 huevos
-100 gr. de chocolate derretido
-1 cucharadita de extracto de vainilla
-115 ml. de leche

Para el glaseado:
-115 gr. de mantequilla ablandada
-1 cucharada de leche
-115 gr.de chocolate derretido
-1 cucharadita de extracto de vainilla
-90 gr. de azúcar glas

Así se hacen:
Calentar el horno a 175º. Poner los moldes de papel en los huecos de unos moldes de muffins.
Mezclar la harina y la levadura, tamizarla y reservarla. Batir la mantequilla con el azúcar hasta que esté cremosa, añadir las yemas de los huevos y batir bien. Añadir la vainilla y el chocolate derretido mezclando bien. Añadir por partes y alternativamente la harina y la leche. Batir las claras hasta que estén ligeramente montadas y mezclarlas suavemente con la masa.
Llenar los moldes hasta 3/4 de su capacidad y hornearlos durante unos 20 minutos. Sacarlos del horno y en cuanto podamos sacarlos de los moldes, dejarlos enfriar.
Para el glaseado batir con un tenedor la mantequilla hasta que esté cremosa, añadir la leche y batir bien, mezclar el chocolate y la vainilla, mezclar hasta que esté bien amalgamado, ir añadiendo el azúcar glas hasta que la mezcla esté espesa y cremosa. 
Poner una buena capa de glaseado sobre cada cupcake con ayuda de un cuchillo o una espátula. Adornar con unas bolitas de chocolate. 
Os dejo en buena compañìa hasta la semana que viene...Nos vamos de puente!

D.C. Risotto con gambas, tomates secos y vermouth



Blog-checking lines: The 2010 March Daring Cooks challenge was hosted by Eleanor of MelbournefoodGeek and Jess of Jessthebaker. They chose to challenge Daring Cooks to make risotto. The various components of their challenge recipe are based on input from the Australian Masterchef cookbook and the cookbook Moorish by Greg Malouf.


El reto de las Daring Cooks del mes de marzo propuesto por Eleanor de Melbourne Food Geek y Jess de Jess The Baker consistía en hacer un risotto, aparte de la receta de base podíamos elegir los ingredientes adicionales.
La verdad es que hacer un risotto no supone ningún desafío para mi, pues desde que aprendí a hacerlo y vi que en realidad es muy fácil de hacer  y siempre sale bien, es un plato que hago a menudo ya que a todos en casa nos gusta mucho. Esta vez, para variar un poco, me he decidido por hacerlo con gambas y sustituir el vino por vermouth...salió muy, muy rico!

Ingredientes:
-400 gr. de gambas
-1 cebolla picada
-5 tomates secos conservados en aceite
-400 gr. de arroz Arborio o cualquier otra variedad apta para risotto
-1 vasito y un par de cucharadas de vermouth blanco
- 1 cucharada de mantequilla
-50 gr. de parmesano rallado

Así se hace:
Pelar las gambas y cocer las cabezas y las cáscaras durante unos 15 minutos en algo más de un litro de agua con sal ( no mucha sal, pues usaremos este caldo para cocer el arroz), colar el caldo y conservarlo caliente.
Poner a calentar una cazuela con un poco de aceite y sofreír ligeramente las gambas, solamente para que se doren un poco, echar las dos cucharadas de vermouth sobre las gambas y una vez que el líquido se ha consumido sacar las gambas y reservarlas, sofreír la cebolla en el mismo aceite, añadir los tomates secos troceados y antes de que la cebolla se dore añadir el arroz, removerlo con una cuchara de madera y añadir el vasito de vermouth, mezclar bien y cuando el líquido se consuma, ir añadiendo el caldo de cocer las gambas, iremos añadiendo un cacillo cada vez, removiendo sin parar, conforme se va consumiendo el caldo se va añadiendo otro cacillo, así hasta que usemos todo el caldo y el arroz esté hecho. Añadir las gambas, la mantequilla y el queso y mezclarlo bien y servir muy caliente. Ha de quedar cremoso con el arroz tierno pero entero.
Lo he acompañado con unas alcachofas cortadas en láminas muy finas y fritas.

Galletas de avellana y chocolate rellenas de Nutella


Ya iba siendo hora de poner otra tanda de galletas!
No sé por qué he he tardado tanto en poner estas riquísimas galletas, desde que las encontré en el blog La Dolcetteria las he hecho un montón de veces pues son siempre un éxito seguro, el caso es que a veces no he encontrado el momento de fotografiarlas, y desde que las hice por última vez y las fotografié ha pasado bastante tiempo, siempre había algo más urgente que poner y las pobres galleticas se iban yendo cada vez más atrás en el archivo...Pero como a todo le llega su momento aquí os las presento y os las recomiendo, la combinación de avellana y chocolate es un clásico delicioso, así que poco más tengo que decir, solo que las probéis...
Estos son los ingredientes:
-125 gr. de mantequilla a temperatura ambiente en cubos
-90 gr. de azúcar
-1 pellizco de sal
-1 cucharadita de extracto de vainilla
-1 huevo grande
-2 cucharadas de avellana molida
-270 gr. de harina tamizada
-1 cucharada y media de cacao amargo en polvo
-2 cucharadas de Nutella

Así se hacen:
Trabajar la mantequilla con el azúcar hasta que esté cremosa, añadir el huevo, la sal, la vainilla, la avellana y la harina y amasar hasta obtener una masa homogénea y lisa, pero sin trabajarla demasiado. Dividir la masa en dos partes y añadir a una de ellas el cacao tamizado, mezclarlo bien hasta que la masa quede uniforme. Envolver cada bola de masa en film de cocina y dejarla reposar en el frigorífico al menos durante media hora.
Pasado este tiempo, sacarlas del frigorífico y precalentar el horno a 180º. extender cada trozo de masa entre dos hojas de papel de horno, o sobre una superficie enharinada hasta dejarlas de un grosor de unos 3mm., cortarlas con cortapastas, haciendo el mismo número de cada forma con cada masa. Hornearlas durante 10-15 minutos hasta que empiecen a dorarse.
Dejarlas enfriar en una rejilla y cuando estén frías unir una galleta de chocolate y una de avellana con un poco de Nutella.

Casatiello

Hace ya tiempo que descubrí la tienda on line  El Amasadero dedicada a todo lo relacionado con el pan, tanto harinas como toda clase de utensilios para su preparación, la verdad es que no me había decidido a hacer ningún pedido hasta que Monica habló en su blog de lo buenas que son sus harinas y sobre todo de que tenían los moldes de panettone que llevaba tanto tiempo buscando. A esto sí que no me podía resistir! 
En resumen, que ya tengo en casa mis moldes, unos cuantos kilos de harina, una pala para el pan y alguna cosilla más...He sido sensata y he dejado algunas cosas para el próximo pedido.
El caso es que no es época de panettone pero yo tenía ganas de estrenar los moldes y entonces me acordé del casatiello de Peter Reinhardt que hacía tiempo que tenía ganas de hacer...El casatiello es un pan brioche salado con trozos de salami o algún otro producto cárnico (bacon, salchicha...) y queso. Después de hacerlo he visto que es un pan que se hace en la zona de Nápoles en el tiempo de la Pascua y suele tener forma de rosca con huevos cocidos por encima (como nuestras monas)...bueno, yo lo he hecho con forma de panettone y me ha quedado estupendo.

También he aprovechado para probar la harina recia de panadería de la misma tienda y no sé si gracias a la receta o a la harina, se ha conservado perfectamente hasta que se ha acabado casi tres días después sin resecarse ni siquiera en las zonas cortadas, una verdadera maravilla, además sale con un colorcito amarillento precioso. En la receta se indica queso provolone, pero yo he usado scamorza ahumada que le ha dado un saborcito muy bueno, cualquier queso que no sea duro y sea sabroso puede quedar bien. Está muy rico para tomar a cualquier hora y es genial para llevarlo a un pic-nic...bueno a una excursión.
Ingredientes:
Esponja:
-65 gr. de harina de panadería
-1 cucharada de levadura de panadería seca
-240 ml. de leche templada
Masa:
-450 gr. de harina de panadería
-1 cucharadita de sal
-1 cucharada de azúcar
-2 huevos ligeranmente batidos
-170 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
-110 gr. de salami troceado
-170 gr. de queso provolone, scamorza o de otro tipo cortado a trozos



Así se hace:
La esponja:
Mezclar la harina y la levadura en un cuenco, incorporar la leche  y mezclar hasta obtener una masa líquida, tapar con un film de cocina y dejar fermentar una hora a temperatura ambiente.
Mientras, saltear ligeramente el salami para que se dore un poco.
La masa:
mezclar en un cuenco la harina, la sal y el azúcar, añadir los huevos y la esponja y amasar a mano o con la pala de la amasadora a baja velocidad durante 1 minuto más o menos, dejar reposar unos 10 minutos.
Cortar la mantequilla en cuatro partes e irla añadiendo a la masa removiendo vigorosamente con una cuchara o con la amasadora a media velocidad. Seguir amasando unos 12 minutos hasta que la masa quede suave y pegajosa, en la amasadora poner el gancho y amasar hasta que la masa forme una bola y no se pegue al vaso.
Cuando la masa esté lista, añadir los trozos de salami y de queso y amasar hasta que queden bien distribuidos.

Engrasar un cuenco grande  con aceite y meter la masa girándola para que quede bien cubierta. Cubrir con film y dejar levar unos 90 minutos hasta que alcance un volumen de 1 1/2 el volumen inicial.
Volcar la masa sobre la encimera y darle forma de bola (o forma alargada si lo quieres hacer en un molde tipo cake o pan de molde) Colocar la masa en el molde y rociarla ligeramente con aceite, taparla con papel film y dejar reposar unos 60-90 minutos hasta que doble de volumen.
Precalentar el horno a 175º y colocar la rejilla en el riel inferior. Hornear durante unos 40-50 minutos, hasta que esté bien doradito.
Dejar enfriar por lo menos una hora antes de cortarlo y servirlo.

Aprovecho para participar en el concurso de cocina italiana que organizan el Lazy blog y Come mai?, una escuela de Lengua y Cultura Italiana que además organiza seminarios de cocina italiana, precisamente los premios serán dos plazas para uno de estos seminarios para cada uno de los tres blogs premiados, teneis de plazo hasta el 16 de marzo.




Costillas de hojaldre


Cuando yo era una cría, hace de esto muchísimos años, había una panadería en Cartagena, en la plaza del Risueño para ser exactos, dónde hacían unos pasteles de hojaldre que me volvían loca, de hecho creo que eso era lo único que comprábamos ahí pues estaba bastante lejos de mi casa, pero cuando pasaba cerca de allí no podía resistir la tentación, sabía que estaban alli, esperándome, con su hojaldre doradito y crujiente y sus piñoncicos tan ricos. Esos pasteles se llamaban costillas y supongo que los harán en muchos otros sitios porque son muy sencillos, hojaldre relleno con cabello de ángel y una cubierta azucarada y salpicada de piñones, no sé si en otros sitios se llaman igual. Mis pasteles, aunque más pequeños que aquellos, también son costillas, yo les he puesto unas almendras fileteadas que no recuerdo que los originales los llevaran, pero que les van de maravilla. Son facilísimos de hacer y de verdad que son una delicia...sigo siendo tan golosa como cuando era una cría.

Ingredientes:
-2 planchas de hojaldre
-cabello de ángel
-1 huevo
-almendras en láminas
-piñones
-azúcar
Así se hacen:
Se pone una de las planchas de hojaldre sobre una placa de horno cubierta con un papel de horno (tengo que encontrar una alternativa a esta redundancia), se pincha toda la superficie con un tenedor, se marcan unos rectángulos del tamaño que queramos sin llegar a cortar la masa, se reparte el cabello de ángel sobre los rectángulos dejándo como 1/2 cm. de margen sin cubrir sobre las marcas, se pinta con huevo batido todo el perímetro de la placa y todas las marcas de los rectángulos.
Se cubre todo con la otra lámina de hojaldre, se pincha también y se presiona por todas las juntas donde no hay cabello de ángel. Se pinta toda la superficie con huevo y se salpica abundantemente con las almendras en láminas y los piñones, presionando bien para que queden pegados y no se caigan, se espolvorea generosamente con azúcar y se cortan los rectángulos con un cortador de pastas o un cortapizzas sin separarlos, se hornean en el horno precalentado a 200º durante unos 20º, la parte de arriba ha de quedar caramelizada, pero cuidado que no se queme!
Irresistibles!!!

Bacalao confitado con alioli de pera


Esta es mi tercera entrada de bacalao en el blog,lo supone casi la mitad de las entradas dedicadas al pescado y no porque no comamos otros pescados, pero es que la mayoría de las veces la preparación es básica, a la plancha o frito, y además, como se hace en el último momento supone un problema a la hora de hacerle fotos, siempre cuando una está más ocupada y la familia espera para comer.El bacalao, sin embargo, admite un montón de preparaciones distintas y aún no he encontrado una que no nos guste, además suelo tener siempre congelado, así que me resulta fácil improvisar un magnífico plato sin tener que ir a la pescadería. Es curiosso, no suelo comprar pescado congelado, sin embargo el bacalao me encanta.
El bacalao confitado sale realmente rico, con una textura jugosa y suave, y gratinado con un poco de alioli está riquísimo. En esta ocasión el alioli es un poco especial, pues lo he hecho con unos trocicos de pera y el aceite y los ajos que usé para confitar el pescado, sale un alioli muy suave, si os gusta más fuerte se puede añadir un diente crudo.
Lo he acompañado con unas patatas rejilla que son un verdadero vicio!
Ingredientes: 
-4 lomos de bacalao desalados o descongelados en leche
-2 dientes de ajo
-aceite de oliva abundante (Unos 3/4 l.)
-1 huevo
-1/2 pera
-sal y zumo de limón.

Así se hace:
-Poner abundante aceite en una cacerola no muy grande, justo para que quepan los trozos de bacalao y que queden cubiertos por el aceite. Echar los dientes de ajo pelados y enteros, ponerlo al fuego suave hasta que alcance más o menos los 80º, añadir los trozos de bacalao y dejarlo confitar durante unos 20 minutos vigilando que la temperatura no suba de los 80º.
Una vez pasado este tiempo, sacar el bacalao y reservarlo, sacar también los ajos, colar un vaso de aceite y dejar que se enfríe.
Mientras, cocer la pera con un poco de agua en el microondas o en un cazo en el fuego, una vez cocida, dejarla escurrir para que pierda el máximo de agua.
Para hacer el alioli, poner en el vaso de la batidora un huevo, los dos ajos confitados, el aceite ya frío, sal y un chorrico de zumo de limón, apoyar la minipimer en el fondo del vaso y batir a máxima potencia, cuando veamos que ya está casi totalmente ligada, podemos ir levantando el brazo de la batidora para que termine de mezclarse bien, entonces ir añadiendo los trozos de pera y batir todo junto. Al echar la pera el alioli se pondrá algo más fluido, si os gusta más espeso, simplemete se añade un poco más de aceite.
El último paso es poner el bacalao en una fuente de horno, cubrirlo con el alioli y meterlo a gratinar durante unos minutos ( a mi se me doró un poco de mas) yo el puse también unos tomates medio secos que suelo tener en un bote con aceite en el frigo. El resto del alioli se sirve aparte.
Para las patatas rejilla, con una mandolina que tenga una cuchilla acanalada se cortan las patatas muy finas, girándolas 90º cada vez que la pasemos por las cuchillas, se tienen unos minutos en agua para que suelten todo el almidón, se escurren y se secan con un paño y se fríen en una freidora o en una sartén con abundante aceite bien caliente hasta que estén bien doraditas y crujientes, una vez fritas se espolvorean con sal.