Mantecados de avellana

 Empezamos la temporada navideña con estos mantecados de avellana que creo que son mis favoritos de entre todas las variedades de mantecados y polvorones que he probado y la verdad es que no sé por qué aún no los había publicado. Por eso este año he querido que esta receta fuera mi primera receta para estas fiestas.
La verdad es que todos los tipos de mantecados y polvorones son facilísimos de elaborar y si no los habéis hecho nunca os sorprenderá su sencillez y sobre todo su delicioso sabor y
estupenda textura, mucho mejor que cualquiera que podáis comprar.
Para tostar la harina, precalentar el horno a 150º. Poner unos 500 gr. de harina en la placa de horno y hornear durante unos 40 minutos, moviéndola de vez en cuando para que se seque por igual. Sacarla en cuanto tenga un color amarillento y dejarla enfríar.
Moler las avellanas con un procesador de alimentos hasta que empiecen a soltar el aceite. Poner en un bol 400 gr. de la harina tostada tamizada, la avellana, la manteca, el azúcar glas también tamizado y la canela. Amasar hasta que todos los ingredientes estén bien mezclados.
Precalentar el horno a 190º. extender la masa con el rodillo hasta que tenga un espesor de un par de centimetros, cortar con un cortapastas redondo y trasladarlos con cuidado a una placa de horno.
Hornear durante unos 30 minutos hasta que empiecen a dorarse.
Una vez fuera del horno, espolvorearlos con azúcar glas y dejarlos enfriar completamente antes de moverlos.

Linzertorte

La Linzertorte o Tarta Linzer es una de las tartas clásicas centroeuropeas, en este caso proveniente de la ciudad austriaca de Linz de donde toma su nombre. Es bastante más sencilla de elaborar que otras como la Sacher o la Dobos, ya que se trata simplemente de una base de una especie de masa quebrada enriquecida con frutos secos y rellena de mermelada de frambuesa o grosella.
Como podéis imaginar, el resultado es delicioso, y tiene la ventaja de que su sabor mejora después de varios días, con lo que la podemos preparar con antelación para un día que tengamos invitados a los que sorprender con una tarta digna de la mejor pastelería.

Mezclar en un bol la harina, las avellanas molidas, la levadura, las especias y la sal. Hacer un hueco en el centro y añadir el azúcar glas, las yemas cocidas desmenuzadas, una yema cruda, el kirsch y la mantequilla ablandada.
Mezclar y amasar el tiempo justo para tener una masa lisa. Envolver con film y guardar en el frigorífico durante una hora.
Pasado este tiempo, extender la masa sobre una superficie enharinada o entre dos hojas de papel de horno. Forrar el fondo y las paredes de un molde de tarta de 22 cm.
Esparcir por el fondo las dos galletas molidas y cubrir con la mermelada. Con los restos de la masa, cortar unas tiras de unos 2 cm de ancho y formar un enrejado sobre la mermelada. Poner una tira de masa por el borde.
Barnizar la masa con la yema de huevo restante y poner en el frigorífico durante una media hora.
Precalentar el horno a 190º y hornear la tarta durante unos 35/40 minutos.
Antes de servirla, se puede espolvorear de azúcar glas.

Tallarines con gambas, guindilla y limón

En casa todas las semanas comemos un plato de pasta y me gusta ir variando las recetas ya que este ingrediente admite infinitas combinaciones y variaciones. Aunque las clásicas recetas más elaboradas y contundentes también nos gusta mucho, cada vez me inclino más por platos sencillos y ligeros, de los que se preparan en pocos minutos.
En esta ocasión se trata de unos tallarines con gambas, guindilla y limón que nos han gustado mucho, con su toquecito picante y la frescura que le aporta el limón resulta un plato delicioso.
Por supuesto, si elegís unas gambas frescas y de buen tamaño en plato quedará mucho mejor ya que son las protagonistas absolutas del pato.
Pelar las gambas dejándoles las colas, hacerles un pequeño corte a lo largo del lomo y quitarles el intestino (la hebra negra).
Picar el ajo, trocear la guindilla, rallar la piel del limón y escurrir el zumo.
Poner una cazuela al fuego con unas gotas de aceite, cuando esté bien caliente, poner las gambas y dejarlas cocer durante unos dos minutos, darles la vuelta.
Añadir el ajo, la guindilla, el zumo y la ralladura del limón y dejar cocer otros dos minutos, en cuanto las gambas estén cocidas, apartar la cazuela del fuego. Mientras tanto, cocer la pasta, en cuanto esté lista, escurrirla y añadirla a la cazuela removiendo bien para que se inpregne de la salsa. Ajustar de sal y espolvorear con perejil picado.