Linzertorte

La Linzertorte o Tarta Linzer es una de las tartas clásicas centroeuropeas, en este caso proveniente de la ciudad austriaca de Linz de donde toma su nombre. Es bastante más sencilla de elaborar que otras como la Sacher o la Dobos, ya que se trata simplemente de una base de una especie de masa quebrada enriquecida con frutos secos y rellena de mermelada de frambuesa o grosella.
Como podéis imaginar, el resultado es delicioso, y tiene la ventaja de que su sabor mejora después de varios días, con lo que la podemos preparar con antelación para un día que tengamos invitados a los que sorprender con una tarta digna de la mejor pastelería.

Mezclar en un bol la harina, las avellanas molidas, la levadura, las especias y la sal. Hacer un hueco en el centro y añadir el azúcar glas, las yemas cocidas desmenuzadas, una yema cruda, el kirsch y la mantequilla ablandada.
Mezclar y amasar el tiempo justo para tener una masa lisa. Envolver con film y guardar en el frigorífico durante una hora.
Pasado este tiempo, extender la masa sobre una superficie enharinada o entre dos hojas de papel de horno. Forrar el fondo y las paredes de un molde de tarta de 22 cm.
Esparcir por el fondo las dos galletas molidas y cubrir con la mermelada. Con los restos de la masa, cortar unas tiras de unos 2 cm de ancho y formar un enrejado sobre la mermelada. Poner una tira de masa por el borde.
Barnizar la masa con la yema de huevo restante y poner en el frigorífico durante una media hora.
Precalentar el horno a 190º y hornear la tarta durante unos 35/40 minutos.
Antes de servirla, se puede espolvorear de azúcar glas.

Tallarines con gambas, guindilla y limón

En casa todas las semanas comemos un plato de pasta y me gusta ir variando las recetas ya que este ingrediente admite infinitas combinaciones y variaciones. Aunque las clásicas recetas más elaboradas y contundentes también nos gusta mucho, cada vez me inclino más por platos sencillos y ligeros, de los que se preparan en pocos minutos.
En esta ocasión se trata de unos tallarines con gambas, guindilla y limón que nos han gustado mucho, con su toquecito picante y la frescura que le aporta el limón resulta un plato delicioso.
Por supuesto, si elegís unas gambas frescas y de buen tamaño en plato quedará mucho mejor ya que son las protagonistas absolutas del pato.
Pelar las gambas dejándoles las colas, hacerles un pequeño corte a lo largo del lomo y quitarles el intestino (la hebra negra).
Picar el ajo, trocear la guindilla, rallar la piel del limón y escurrir el zumo.
Poner una cazuela al fuego con unas gotas de aceite, cuando esté bien caliente, poner las gambas y dejarlas cocer durante unos dos minutos, darles la vuelta.
Añadir el ajo, la guindilla, el zumo y la ralladura del limón y dejar cocer otros dos minutos, en cuanto las gambas estén cocidas, apartar la cazuela del fuego. Mientras tanto, cocer la pasta, en cuanto esté lista, escurrirla y añadirla a la cazuela removiendo bien para que se inpregne de la salsa. Ajustar de sal y espolvorear con perejil picado.

Tarta de manzana a la francesa

La tarta de manzana es siempre una apuesta segura a la hora de preparar un postre o un dulce para una merienda especial, además se puede preparar de tantas maneras que no tenemos por qué repetirnos por muchas que hagamos. En esta ocasión me he decidido por esta que encontré en el blog To Be Gourmet, aunque he cambiado la base de galletas que no me entusiasma por una masa quebrada que me gusta más para esta clase de tartas. Si queréis ahorrar tiempo podéis utilizar una masa quebrada industrial, pero yo os recomiendo hacerla vosotros mismos, es muy poco trabajosa y el resultado es mucho mejor. La receta la tenéis en este post.

Esta tarta de manzana a la francesa tiene dos características que la distinguen, la cocción de las manzanas en zumo de naranja y la cobertura tipo streusel que le da un toque crujiente que hace un contraste delicioso con la suavidad del relleno. Y si a eso sumamos la sencillez de su elaboración, no tenéis excusa para no hacerla.

Precalentar el horno a 180ª.
Escurrir las naranjas. Pelar las manzanas y cortarlas en láminas.
Poner las manzanas en un cazo con el zumo de naranja y cocerlas durante unos 15 minutos.
Forrar con la masa quebrada un molde de tarta, cubrir el fondo con un papel de horno y unos pesos para que no suba al hornear. Hornearla durante unos 20 minutos. Cuando falten cinco minutos para terminar la cocción, retirar el papel y los pesos y hornear cinco minutos más.

Una vez cocida la manzana, escurrirla del zumo restante.
Poner en un bol la harina, el azúcar y la mantequilla en trocitos, mezclar con la punta de los dedos hasta tener una especie de grumos.
Poner la manzana sobre la base ya horneada y cubrir con la mezcla anterior.
Hornear durante unos 20 minutos, hasta que la tarta esté bien dorada.