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Hojaldres de atún (al estilo de Cartagena)

febrero 12, 2018
Si hay algo que nos gusta a los cartageneros, gastronómicamente hablando, son los pasteles salados, es decir, las empanadillas, los hojaldres, los pasteles de carne, las bechamelas, los exploradores etc...
Nos encanta entrar en una panadería y comprarnos una o dos de estas delicias para comerlas por la calle...lo que ahora llamamos street food como si fuera algo nuevo, pero que nosostros llevamos practicando toda la vida.
Las empanadillas, tradicionalmente son de dos clases, de frito y de atún. Las primeras llevan un sofrito de tomate y pimiento con un poco de atún y las de atún van rellenas únicamente de este pescado, aliñado muy sencillamente. Este mismo relleno es el de estos hojaldres que a pesar de su simplicidad son realmente deliciosos.
Como vereis, si tenéis en casa una lámina de masa de hojaldre, tardareis poquísimo en preparar estos  hojaldres estupendos para el aperitivo, una merienda o para llevar a una comida al aire libre.
Precalentar el horno a 180º.
Picar los dientes de ajo y el perejil. Mezclar esta picada con el atún y el huevo cocido troceado.
Extender la lámina de hojaldre y cortar con un cortapastas redondo grande. Si la plancha de hojaldre es rectangular, simplemente cortar cuadrados con un cuchillo o un cortapizzas. Poner una cucharada de relleno en cada uno, pintar los bordes con el huevo batido y doblarlos para darles forma de empanadillas, barnizarlas con el resto del huevo y ponerlas en una placa de horno.
Hornear durante unos 20 minutos hasta que estén bien dorados.

Canestrelli

febrero 05, 2018
Lo primero, antes de hablaros de estos deliciosos canestrelli es presentaros la nueva cara del blog, mucho más actual y con más fácil acceso a recetas antiguas que a veces se van quedando en el olvido, os aconsejo que uséis el índice y buscador de recetas donde podéis buscar por categorías y donde encontraréis imágenes de todas las recetas. Aún quedan algunas cosas que pulir, pero son pequeños detalles que no afectan a la navegación por el blog.
Este cambio se lo debo a mi querida amiga Maite Martin, una persona maravillosa que lo mismo te enseña una receta acompañada de maravillosas historias, a veces divertidas y a veces de las que te tocan el corazón en su blog Hierbas y especias, que te diseña una plantilla para el blog y te lo deja como un pincel. Así que si estás pensando en darle un nuevo aire a tu blog no dudes en contactar con ella, de regalo te llevarás el poder conocer a una persona extraordinaria.
Y respecto a los canestrelli, poco que decir ya que su aspecto habla por si solo de su suavidad y ternura y de su delicado sabor a vainilla. Desde que los encontré hace tiempo en este blog estaba loca por probarlos pero me faltaba un ingrediente, la fécula de patata que no podía encontrar en Cartagena.
Pero por fin, en mi viaje a las islas Eolias de septiembre pasado la encontré y me traje un paquete junto con algunas otras cosillas "imprescindibles".
Si vosotros tampoco encontrais la fécula de patata supongo que la podreis sustituir por otra fécula, de maíz o de arroz por ejemplo. Otro de los ingredientes que contribuyen a la deliciosa textura de estas galletas son las yemas de huevo cocidas que también están presentes en estas fantásticas galletas húngaras.
Poner en un bol la harina, el azúcar la fécula, la ralladura de limón y las semillas de la vaina de vainilla.
Añadir la mantequilla muy fría y cortada en dados.
Aplastar la yema de los huevos con un tenedor y añadirla al bol.
Trabajar con la punta de los dedos o en la amasadora con la pala hasta que se forme una bola.
Envolver la masa en film de cocina y dejar reposar en el frigorífico al menos durante una hora.
Pasado este tiempo, precalentar el horno a 170º y extender la masa con el rodillo sobre una superficie enharinada o sobre un papel de horno, dejándola con un espesor de un centímetro más o menos.
Cortar con un cortapastas con forma de flor y hacer el agujero central con una boquilla para manga pastelera. Hornear durante unos 15/20 minutos, no deben dorarse.
Al sacarlos del horno, dejarlos enfriar y espolvorearlos abundantemente con azúcar glas.

Salmón con jarabe de arce y naranja

enero 29, 2018


Hace año y medio hice un viaje a Canadá y pude visitar una "cabanne à sucre", el lugar donde se procesa el jarabe de arce de manera tradicional y de allí, aparte de jarabe de arce, azúcar de arce y mantequilla de arce, me traje un libro de recetas con este ingrediente tan querido por los canadienses.
Aunque nosotros asociamos el jarabe de arce con la repostería, en Canadá se le añade a toda clase de platos, como por ejemplo este salmón con jarabe de arce y naranja que resulta realmente delicioso.
Si a eso le añadimos que no da apenas trabajo y que lo podemos tener listo en unos veinte minutos, resulta ideal para preparar una cena rápida, sana y riquísima para toda la familia.
Ya veréis lo fácil que es...
Encender el horno en la posición de grill y a unos 200º
Rallar el jengibre y el ajo, poner la mantequilla en una sartén a fuego medio, cuando esté fundida añadir el ajo y el jengibre y cocinar durante un par de minutos.
Añadir el zumo de naranja y el jarabe de arce, salpimentar y dejar al fuego unos cinco minutos más para que reduzca un poco.
Poner los lomos de salmón, sin piel y sin espinas, en una fuente de horno engrasada con un poco de aceite, salar y verter la salsa por encima del salmón.
Meter en el horno y hornear durante unos 10 minutos, hasta que el salmón esté hecho y la salsa algo caramelizada.

Uvas encurtidas

noviembre 30, 2017
Aquí estoy de nuevo después de casi un año desde la última entrada que publiqué, intentando ponerme al día con las antiguas rutinas de fotografiar, editar fotos y escribir en el blog que ya tenía casi olvidadas.

En este tiempo he pasado por una Navidad horrible, con varias visitas a urgencias sin que me dieran ninguna solución, una operación urgente en la noche de Reyes, de la que me desperté con un diagnostico de cáncer de colon, seguida de seis meses de quimioterapia que me dejaron sin fuerzas para casi nada. Y desde entonces, ir recuperando poco a poco tanto la forma física como las ganas de volver al blog del que durante muchos meses me había desentendido por completo.

Afortunadamente, ya me encuentro totalmente recuperada y con ánimos para volver a esta actividad que tantas alegrías me dio y a disfrutar de la vida aún más que en el pasado.


Y ya volviendo a la receta de hoy, he preferido empezar con una muy sencilla que no me diera mucho trabajo a la hora de hacer las fotos, que es lo que más me cansa, así que he escogido estas uvas encurtidas que vi en el blog Bake Streeet y me llamaron mucho la atención ya que no me imaginaba cómo quedaría la combinación del dulzor de la uva con el ácido del vinagre.

Pues si os gustan los encurtidos os aconsejo que probéis estas uvas que no os dejarán indiferentes y que quedan de maravilla para acompañar un buen queso, para alegrar una ensalada o para cualquier cosa que se os ocurra. Además no dan nada de trabajo y se preparan en un momento, eso si tendréis que esperar 4 ó 5 días para probarlas.

Trocear el jengibre y los chiles y poner todos los ingredientes menos las uvas en un cazo.
Ponerlo a fuego medio hasta que el azúcar se disuelva y el líquido alcance un ligero hervor.

Apartar el cazo del fuego y añadir las uvas previamente lavadas y dejarlas hasta que la mezcla se enfríe por completo.
Una vez frias, pasar las uvas y el líquido a un tarro hermético, procurando que queden bien cubiertas con el líquido.
Guardar en el frigorífico unos cinco días antes de consumirlas.
Si os gustan los encurtidos no dejéis de probar estos fantásticos calabacines encurtidos

Calissons

diciembre 16, 2016
Los calissons son unos dulces típicos de La Provenza, más concretamente de la ciudad de Aix-en -Provence, cuyos orígenes parece que se remontan al siglo XII. Se trata de una pasta elaborada con almendra y fruta confitada a la que se le da forma de almendra y se recubre con glasa real. El resultado son unos riquísimos pastelitos semejantes a nuestros mazapanes, aunque con el sabor especial que le confieren las frutas.
La receta original emplea melón confitado, pero también se pueden usar otras frutas confitadas, que es lo que he hecho yo, ya que no he encontrado el melón. Aunque no se trata de un dulce puramente navideño, todos los ingredientes los tenemos a manos en estas fechas, así que me parecen estupendos para incluirlos en nuestra bandeja de dulces.

 Respecto al cortador, casualmente me lo compré en París hace unos meses sin saber siquiera si lo iba a usar, así que al encontrar la receta en el libro À la mère de famille no me he podido resistir a hacerlos. Si no tenéis el cortador, simplemente cortarlos con un cuchillo o un cortapastas dándoles forma de rombo.
Poner el azúcar y el agua a calentar en un cazo.
Poner las frutas con el agua de azahar en una batidora y triturarlas.
Añadir las almendras molidas y la miel y mezclar.
Cuando el agua con el azúcar llegue a 120º, verterla sobre la mezcla y seguir batiendo durante unos dos minutos hasta que se forme una pasta.
Poner la pasta sobre una oblea, cubrirla con un papel de horno y extenderla con el rodillo hasta que tenga un grosor de 1 cm. Retirar el papel de horno y dejar que la pasta se seque al aire hasta el día siguiente.
Preparar el glaseado mezclando la clara de huevo con el azúcar glas, ha de quedar como una pasta algo espesa.
Cortar los calissons con el molde o con un cuchillo (se necesita algo de paciencia porque la masa es algo pegajosa)  Cubrirlos con la glasa con ayuda de un cuchillo o una espátula y hornearlos a 130º durante unos 5 minutos.

salmon marinado con remolacha

diciembre 14, 2016
Todos los años cuando se acerca la Navidad me gusta preparar un buen trozo de salmón marinado para preparar algunos aperitivos o para solucionar algunas cenas con muy poco trabajo.
Este año no me he podido resistir a este salmón marinado con remolacha que me ha seducido con ese precioso color rojo combinado con el naranja del salmón.
La preparación no tiene nada de dificultad, a mi lo único que se me hace algo pesado es cortar el salmón en lonchas finas, pero la verdad es que merece la pena para luego disfrutarlo sobre una buena rebanada de pan untado con mantequilla, queso crema, un poco de mostaza o mayonesa...lo que más os apetezca.
Rallar la remolacha y ponerla en un bol, añadir el coriandro, la ralladura de naranja, la sal y el azúcar y mezclar bien.
Poner el salmón en un recipiente con la piel hacia abajo. Cubrirlo con la mezcla de remolacha teniendo cuidado de que quede completamente cubierto.
Taparlo con film, poner encima un peso (un brick de leche irá bien) y guardarlo en el frigorífico durante unas 24 horas.
Pasado este tiempo, lavar el salmón bajo un chorro de agua fría para quitarle la sal, secarlo con un papel de cocina y cortarlo en lonchas finas con un cuchillo bien afilado.
Para conservarlo, ponerlo en un recipiente bien cubierto con aceite de girasol.



 
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