Pastel de pollo y puerros

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Creo que fue hace más o menos un año cuando Begoña me regaló el libro del que he sacado esta receta, no estoy muy segura de la fecha porque aunque vivimos bastante lejos, nos las arreglamos para encontrarnos tres o cuatro veces al año..por lo menos.
El libro se llama simplemente Pie, está escrito por Angela Boggiano y está lleno de deliciosos pasteles salados (también algunos dulces) de la mejor tradición inglesa, aunque también aparecen recetas de otros países.
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El caso es que a mi me vuelven loca toda clase de pasteles, empanadas y empanadillas, así que ya os podéis imaginar lo que me gustó este libro, lo malo fue que entonce yo estaba a dieta, así que después de echarle un vistazo y babear un poco, lo guardé en el armario de los libros de cocina y de vez en cuando le echaba una ojeada, suspiraba un poco y lo volvía a guardar…Pero como a todo le llega su momento y como ahora ya me puedo permitir algún pecadillo de vez en cuando, me he decidido a estrenarlo  con este pastel de pollo y puerros que ha resultado estupendo, con una masa nada empachosa y un relleno jugoso y muy sabroso. espero que os guste!
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pastel-pollo-puerros-ingredientes
poner-en-un-cuenco
añadir-el-resto-de-la-mantequilla
batir-el-huevo
cocer-durante
cuando-la-cebolla-esté-pochada
añadir-la-nata
añadir-la-carne-de-pollo
poner-el-relleno
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Bagels

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El mes pasado no pude participar en el reto de Bake the World por coincidir la fecha con otro reto que no podía dejar pasar, pero este mes vuelvo de nuevo a meterme en harina con este grupo que crece cada mes y que nos hace viajar por todo el mundo conociendo distintas maneras de tratar unos ingredientes tan básicos como harina, agua y levadura.
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Este mes nos vamos a Estados Unidos, aunque estos bagels tienen origen en Europa Central, probablemente en Polonia, desde donde los emigrantes centroeuropeos y judíos lo llevaron al Nuevo Mundo, donde han llegado a formar parte de las tradiciones locales favorecidos por la costumbre tan americana de comer en la calle.
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Esta vez no he tenido problema en elegir la receta, de hecho no he mirado ninguna otra, pues desde hace tiempo la tenía señalada en el libro El aprendiz de panadero de Peter Reinhart. Creo que este es el libro con el que más he aprendido en lo que a panadería se refiere y todas las recetas que he hecho han salido fantásticas y esta no ha sido una excepción. Me ha resultado muy fácil de hacer y nada trabajosa y el resultado ya lo veis, unos panecillos-rosquilla crujientes por fuera y bastante compactos, perfectos para un buen bocadillo lleno de cosas ricas…


para-la-esponja
pasado-el-tiempo
añadir-la-sal
amasar-durante
dividir-en-12-partes
hacer-un-agujero
al-dia-siguiente
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¿Qué habrán hecho mis compis panaderas? Aquí podéis verlo…

Arroz con leche y chocolate

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No os voy a engañar, a mi me gusta más el arroz con leche de toda la vida que este con chocolate…bueno, para ser sincera, el arroz con leche casi me gusta más que cualquier otro postre, pero siempre está bien tener otras alternativas para aquellos que no conciben un dulce sin chocolate, que estoy segura de que son muchos.
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No tiene ningún misterio, simplemente añadir chocolate a un arroz con leche recién hecho. En este caso lleva chocolate con leche por lo que queda muy suave y dulcecito, perfecto para niños y para mayores golosos. Como con el arroz con leche, lo único un poco delicado es cocerlo hasta el punto justo para que quede cremoso y el arroz esté bien cocido pero sin pasarse, con estas cantidades a mi me sale perfecto, pero como todo es cuestión de práctica…
arroz-con-leche-chocolate-ingredientes
1-calentar-la-leche
cocer-a-fuego-bajo
3-añadir-el-chocolate
arroz-con-leche-chocolate

Ribollita toscana

ribollita-toscana

Cuando viaja, un Food Blogger necesita irremediablemente facturar una maleta, aunque el viaje sea de tres o cuatro días, y esa maleta debe hacer el viaje de ida casi vacía porque uno nunca sabe lo que se puede encontrar por esos mundos. En cualquier ferretería inesperada pude aparecer un cacharro nunca visto, o uno que queríamos tener desde hace mucho tiempo. En las librerías y los kioscos nos tentarán montones de libros y revistas de cocina que añadir a nuestra ya nutrida biblioteca, si nos topamos con un mercadillo de cosas viejas, quién nos dice que no necesitemos traernos unos cubiertos vintage o unas cajitas del año de la pera…Para no hablar de los productos tradicionales de cada sitio que nos tientan desde los mercados y las tiendas gourmet estratégicamente situadas en los sitios más inesperados…

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Pues esta vez, en mi viaje de vuelta de Florencia donde pasamos cuatro días de esta Semana Santa, aparte de una representación de todas esas cosas, se vino conmigo este precioso ejemplar de cavolo nero del que un par de días antes no tenía noticia, pero que de un momento para otro se me hizo imprescindible y me hizo dar un par de vueltas al mercado hasta que lo encontré. Veréis que a pesar de pasar dos días metido en una bolsa de plástico y de unas cuantas horas de aquí para allá en una maleta, llegó fresco y lozano, como recién cogido de una huerta en Toscana.

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No os voy a aburrir contándoos lo bonita que estaba Florencia a pesar de la lluvia y de los turistas, no os voy a hacer la enumeración de los museos y las iglesias, de los miles de cuadros que pasaron ante nuestros ojos, de la fascinación renovada al descubrir de nuevo al David bajo su cúpula de luz, del Arno recreándose bajo sus puentes, del perfil bajo la neblina eterna de una de las ciudades más bellas de la tierra.

Tampoco os voy a hablar de los platos de pasta, de las pizzas, de la bistecca alla fiorentina, de los cantucci mojados en vin santo, de los quesos y los salumi, de los crostini o del vino toscano, ni siquiera de la gracia y la ironía de los camareros italianos y de la suerte inusitada de que no nos timaran en ningún restaurante…

Solamente os voy a contar por qué me tuve que traer  a casa el cavolo nero y por qué hoy os presento esta Ribollita toscana.

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El primer día de nuestra estancia, comimos en un restaurante diminuto (bueno, no sé si se le puede llamar restaurante) que tenía muy buena calificación en TripAdvisor, el Cacio Vino Trallallà, un local con solo tres mesas para dos personas y una pequeña barra donde se pueden degustar unos fantásticos vinos  acompañando unos riquísimos quesos y embutidos, todos de productores locales y unos cuantos platos caseros a cual más sugerente, aunque lo mejor de todo es la simpatía de los dueños, Nunzia y Ermanno que desde el primer momento nos hicieron sentir entre amigos. Con deciros que volvimos dos días más tarde!

Esta ribollita la comimos el primer día y nos gustó tanto que enseguida le pregunté a Nunzia por la receta, y ella me contó que el principal ingrediente es el cavolo nero, una especie de col típica de Toscana, con hojas alargadas, oscuras y rugosas, acompañado de otras verduras y de alubias cannellini y servido con unas rebanadas de pan toscano ya reseco.

Aunque es una “zuppa”, no ha de quedar tan caldosa como nuestras sopas, sino bastante espesa y con las verduras bastante blandas y casi deshechas y está mejor de un día para otro.  En las recetas que he encontrado se pone un ramito de tomillo y romero durante la cocción y después se retira, yo como no tenía las hierbas frescas, le puse un pellizquito de cada una de las que venden en bote. El pan tampoco es el genuino, aunque no descarto hacerlo para la próxima vez y como para entonces no tendré el cavolo nero, lo sustituiré por unas espinacas, no será lo mismo pero seguro que también estará buena.

Y ya sin más, aquí está mi rebollita…si hay algún italiano por ahí, que no sea muy exigente!

ribollita-toscana-ingredientes

trocear-las-verduras

cocer-las-alubias

añadir-el-caldo

añadir-las-alubias

regar-con-un-chorrico