Después de la tarta de Yannis, estaba claro que le tocaba el turno a su hermana Lara, que cumplía cuatro años dos meses más tarde, y estaba también claro que el tema tenían que ser las princesas...¡quién lo hubiera dicho hace unos años, cuando se querían desterrar las diferencias entre los juguetes de niños y niñas!
La tarta tenía que ser rosa, porque ese es el color favorito de mi princesita, y tenían que estar invitadas la Bella Durmiente, la Cenicienta, Blancanieves y la Sirenita, así que la cosa se complicaba porque no es lo mismo modelar un dinosaurio que hacer unas muñecas que más o menos recuerden a las originales...pero bueno, yo ya era toda una experta...Decidí pronto la forma de la tarta, con Lara saliendo del centro de la tarta, y sus princesas sentadas alrededor,solo me faltaba ponerme manos a la obra...como ni por asomo tengo capacidad para hacer unas caras parecidas a las originales, me limité a hacerlas todas más o menos iguales, diferenciándolas por
el pelo y por la ropa, así que en eso procuré ser lo más fiel posible.El resultado fué este, aparte de las muñecas le puse algunos detalles más como la calabaza, los ratoncitos o el cangrejo Sebastián que hizo mi hijo Juan y un montón de florecitas hechas con glasa real, que le da un aire aún más "girly".
El bizcocho grande era de chocolate, bañado en almíbar con cola-cao y relleno de ganache de chocolate; el pequeño, para que hubiera más rosa, era de fresa, bañado en almíbar con sirope de fresa y relleno de buttercream aromatizado con más sirope de fresa, ambos estaban buenísimos.
La verdad es que la tarta tuvo un éxito enorme, aunque a la hora de partirla se produjo un pequeño rifirrafe, pues todas las pequeñas invitadas querían quedarse con una muñeca, y casi todas querían a la Bella Durmiente...¿será porque es la más rosa?








