Tartaletas de panna cotta y compota de fresas


Estamos en plena temporada de fresas y aparte de disfrutarlas simplemente tal cual con un poco de azúcar o zumo de naranja o limón, es difícil resistirse a preparar algún postre más elaborado aprovechando tanto su delicioso sabor como su precioso aspecto.
Estas tartaletas de panna cotta y compota de fresas son un buen ejemplo de postre de magnífico aspecto y mejor sabor, con el añadido de que son facilísimas de elaborar. Os aconsejo hacer vosotros mismos la masa quebrada porque su sabor y su textura no tienen nada que ver con las compradas, pero en un momento de apuro podéis recurrir a ellas y hacer así que estas tartaletas sean aún más fáciles.
Poner la harina y la sal en un cuenco o en el bol de la amasadora, añadir la mantequilla cortada en dados y mezclar con la pala o con la punta de los dedos hasta tener una especie de migas, añadir el azúcar y una o dos cucharadas de agua fría, lo justo para formar una masa que no se pegue a las manos.
Extender la masa con un rodillo y cortar seis círculos de tamaño algo mayor al de vuestros moldes, forrarlos con los círculos de masa y dejarlos enfríar en el frigorífico durante una media hora.
Pasado este tiempo, precalentar el horno a 180º y hornear las tartaletas durante unos 15/20 minutos.
Para la compota de fresas, poner en un cazo las fresas troceadas en cuartos con el azúcar y el agua de azahar.
Ponerlo al fuego y cocer a fuego suave hasta que la fruta empiece a romperse. Dejar enfríar.
Para la panna cotta, poner en un cazo la mitad de la nata con el azúcar y la vaina de vainilla abierta a lo largo. Poner a remojar la gelatina en un poco de agua fria. Poner al fuego la nata y cuando empiece a hervir, retirarla del fuego, sacar la vaina de vainilla y añadir la gelatina bien escurrida, remover bien y dejar enfríar.
Montar la nata restante y mezclarla suavemente con la nata con gelatina ya fría.
Rellenar las tartaletas con la nata y meterlas en el frigorífico hasta que cuaje la gelatina.
Antes de servir, poner una cucharada de compota de fresas sobre cada tartaleta.

Mojete de berenjenas

Los pistos son uno de los tipos de platos más típicos de nuestra cocina con multitud de variedades regionales, a veces con otros nombres, pero siempre basados en una fritada de varias verduras. A mi me encantan en todas sus variantes y este mojete de berenjenas no ha sido una excepción, lo hemos tomado como cena acompañado de un huevo frito y nos ha encantado.
Encontré la receta hojeando Ollas, sartenes y fogones del Quijote, un libro donde podemos encontrar muchos de los platos que aparecen en El Quijote, así como otros de la tradición manchega y castellana y enseguida me apeteció probarlo ya que cualquier plato con berenjenas tiene que estar bueno sin remedio. ¿No os parece?
Pelar las berenjenas y cortarlas en dados, ponerlas en un escurridor y salpicarlas con sal. Dejarlas sudar durante unos 15 minutos.
Cortar la cebolla en tiras y el pimiento en cuadraditos.
Poner al fuego una sartén con tres o cuatro cucharadas de aceite y añadir las berenjenas, la cebolla y el pimiento, mezclar bien, tapar y dejar cocer hasta que las verduras se ablanden.
Agregar el tomate troceado y seguir cocinando hasta que el agua del tomate se haya evaporado.
Mientras tanto, majar en el mortero los ajos y los cominos hasta tener una pasta y añadirla a la cazuela unos minutos antes de terminar la cocción.
Consumirlo preferentemente a temperatura ambiente.