Colomba pascual

Si el Panettone y el Pandoro son los dulces típicos de la Navidad en Italia, la Colomba es su equivalente para la Pascua, y después de publicar varias versiones tanto de Panettone como de Pandoro, hace tiempo que quería probar suerte con la Colomba. Sin embargo al no ser fácil encontrar el molde con forma de paloma he ido retrasándolo un año tras otro hasta que hace unos meses tuve la oportunidad de comprarlos y por fin he podido quitarme la espinita.
Como de costumbre cuando se trata de masas levadas, sobre todo de origen italiano, he ido derecha al gran Adriano Continisio y he seguido la receta del grupo de Facebook Paoletta de Anice & Cannella. No voy a decir que sea una receta sencilla, pero tampoco es demasiado difícil si ya habéis trabajado con masa de levadura y el resultado es delicioso, no tan esponjoso como un panettone, pero mucho más aromático y sabroso.
Si os decidís a hacerla, os aconsejo leer la receta hasta el final antes de empezar y planificaros bien los tiempos, teniendo en cuenta que se necesitan casi tres días: el primer día por la tarde se hace la biga, al día siguiente se hacen los dos amasados con unas horas de levado entre ellos y el último día se forman, se dejan levar y se hornean. Una vez hechas podéis dejarlas dos días bien envueltas antes de consumirlas para que el sabor madure.

Con estas cantidades salen dos colombas en moldes de 500gr. y una pequeña de 100gr. Mis moldes eran de 700gr así que no han quedado demasiado altas, pero por lo demás estaban fantásticas.
Tened en cuenta que aparte de los ingredientes indicados se necesitan también 150gr, de naranja confitada y azúcar perlado, almendras con piel y azúcar glas para la decoración.

Siento no haber podido hacer tantas fotos como de costumbre, pero esta vez me ha sido imposible.
El primer día a primera hora de la tarde preparamos la biga:
Disolver la levadura en el agua y añadir la harina, mezclar hasta tener una bola de masa, cubrir con film y dejar a temperatura ambiente hasta el día siguiente.

El segundo día por la mañana hacemos el primer amasado:
Trocear los 120 gr. de biga y ponerla en el bol de la amasadora con el agua y una cucharada de azúcar, mezclar con la pala. Añadir harina hasta tener una masa cremosa, añadir también la levadura desmenuzada.
Añadir una yema, un poco de azúcar y un poco de harina, mezclar hasta que la masa se encorde.
Repetir la misma operación con el resto de yemas, el azúcar y la harina, encordando bien después de cada adición.
Añadir la mantequilla a trozos, mezclando bien antes de añadir el siguiente trozo, hasta emplearla toda.
Cambiar la pala por el gancho y amasar a velocidad medio-alta hasta que la masa se despegue de las paredes del molde.
Formar una bola con la masa y ponerla en un bol cubierto con film, dejar levar hasta que triplique de volumen. (4/6 horas)

Mientras preparamos la emulsión aromática:
Fundir al microondas la mantequilla con la miel, añadir las ralladuras y el chocolate troceado, mezclar hasta que se funda el chocolate, por último añadir el extracto de vainilla y el amaretto.
Poner en un recipiente cerrado y guardar en el frigorífico.
Preparamos el glaseado:
Mezclar bien todos los ingredientes y guardar en el frigorífico.
Preparamos la naranja confitada:
Derretir 20 gr. de mantequilla y añadirle la ralladura de una naranja y 150 gr. de naranja confitada en daditos, calentarlo levemente y reservar.
Preparamos la segunda masa:
Poner la primera masa en el bol de la amasadora con el gancho y hacer girar para que la masa encorde. Añadir el agua y una cucharada de azúcar, mezclar a velocidad 2 e inmediatamente añadir la harina reservando tres cucharadas.
Incorporar una yema de huevo, seguida de una parte de azúcar y otra de harina, encordando bien, repetir la operación hasta incorporarlo todo. Después de la segunda yema añadimos también la sal.
Añadir la mantequilla blanda en varias veces, teniendo cuidado de no perder la encordatura.
Sacar la emulsión del frigorífico, mezclarla para ponerla cremosa y añadirla poco a poco a la masa mientras seguimos amasando hasta que la masa quede bien lisa y brillante.
Por último añadir la naranja confitada un poco templada y mezclar el tiempo justo para que se distribuya bien por la masa.
Dejar reposar unos 40 minutos. Dividir la masa en tantas partes como colombas queramos hacer. Bolearlas y guardar cada porción en un contenedor hermético. Meter en el frigorífico hasta el día siguiente.

A la mañana siguiente, sacar la masa del frigorífico y dejarla atemperar durante una media hora.
Dividir cada porción el dos partes, una algo más pequeña para las alas y la más grande para el cuerpo.
Bolear cada trozo y darle forma alargada, Colocar la parte de las alas y poner la parte del cuerpo atravesada sobre ella.
Cubrir con film y dejar levar hasta que la masa llegue casi hasta el borde de los moldes.
15 minutos antes del horneado, precalentar el horno a 170º. Batir un poco el glaseado ponerlo en una manga de pastelería y distribuirlo sobre las colombas. Distribuir por encima azúcar perlado, algunas almendras con su piel y por último espolvorear abundantemente con azúcar glas.
Hornear durante unos 35 minutos para colombas de 500gr,, 45 minutos para las de 750 gr.
Al sacarlas del horno, dejarlas enfriar boca abajo con ayuda de unas agujas de punto o unas brochetas atravesadas en la base.


Tatin de berenjenas y piñones

La tarta Tatin es un clásico de la pastelería francesa que en su versión ortodoxa se hace con manzanas, creo que la historia de cómo las hermanas Tatin la inventaron a partir de un error o un olvido es de sobra conocida, así que no os cansaré con ella. Con el tiempo esta tarta se ha ido haciendo con toda clase de frutas, ya que su confección se presta a muchísimas variantes: una base de caramelo, un relleno de frutas y una capa final de masa quebrada y hojaldre, un ratito de horno y ya tenemos una deliciosa tarta para impresionar a cualquier invitado.
Hoy os traigo una versión salada realmente deliciosa, esta Tatin de berenjenas y piñones que con poquísimo trabajo os hará quedar como reyes tanto en una comida familiar como en una fiesta o una cena informal.
El único trabajo que da es el de freír la berenjena, cosa que se puede hacer con antelación, dejando el montaje y horneado para el último momento y así la la podréis llevar a la mesa recién hecha, aunque al hornearse al revés el hojaldre no se humedece y queda crujiente aunque pasen unas horas.
Si no os apetece freír la berenjena, podéis hacerla a la plancha, con lo que quedará menos aceitosa (aunque también algo menos sabrosa)

Lravar la berenjena u cortarla en rodajas sin pelarla, ponerla en un escurridor y rociarla con sal, dejarla durante unos 20 minutos para que sude y pierda el amargor.
Calentar aceite en una sartén, secar las rodajas de berenjena con un papel de cocina y freirlas hasta que estén doradas, reservarlas.
Precalentar el horno a 180º. Cubrir el fondo de una cazuela que pueda ir al horno o un molde de tarta con el azúcar moreno. Repartir sobre ella los piñones, los tomates secos troceados y el romero desmenuzado.
Colocar las rodajas de berenjena cubriendo toda la superficie.
Cortar la plancha de hojaldre en un tamaño algo mayor de el diámetro de la cazuela y colocarla por encima remetiendo los bordes, pinchar toda la superficie con un tenedor y hornear durante unos 20/25 minutos, hasta que el hojaldre esté dorado.
Al sacarla del horno, voltearla sobre el plato de servir, con cuidado de no quemaros.

Galletas suecas con almendra y canela

Creo que el de las galletas es uno de los capítulos con más entradas en el blog y con el tiempo he llegado a tener una buena colección de ellas. No he llegado a hacer un ránking de las mejores, pero aunque todas las que he publicado han pasado por un mínimo control de calidad, hay algunas que sobresalen y que he repetido en muchísimas ocasiones, como las galletas de mantequilla y almendra, los sablés Korova, los roscos Mulino Bianco, los Speculoos o las Digestive, por citar una pequeña parte de mis preferidas.
Pues ahora tengo unas nuevas galletas que añadir a la lista de mis preferidas, y son estas riquísimas galletas suecas de almendra y canela que encontré aquí y que ya he hecho dos veces en una semana.
La mezcla de una galleta suave y tierna con un borde doradito, crujiente y especiado las hace totalmente irresitibles, sobre todo acompañando a un vaso de leche caliente...lo que no os podría decir es si están más ricas en seco, o mojaditas en la leche...impresionantes de cualquier manera, y con lo fáciles que son y lo poco que se tarda en hacerlas os aconsejo que no os las perdáis.
Poner en el bol de la amasadora la mantequilla, el huevo, el extracto de vainilla y el azúcar glas y batir hasta que la mezcla esté cremosa.
Añadir la harina y mezclar bien hasta tener una masa lisa.
Formar un cilindro de unos 5 cm de diámetro con la masa y envolverlo en film. Guardarlo en el congelador durante unos 20 minutos.
Batir el huevo restante. Mezzclar en un bol las almendras troceadas, la canela y el azúcar moreno.
Pintar el cilindro de masa con el huevo y cubrirlo con la mezcla de almendra y canela presionando para que se adhiera bien. Volver a envolver en el film  y meter durante otros 20 minutos en el congelador.
Precalentar el horno a 170º. Sacar el cilindro de masa del congelador y cortarlo en rodajas de medio cm de espesor, ponerlas en una placa de horno y salpicarlas con un poco de azúcar moreno, hornear durante unos 15 minutos.