Calabacines rellenos de gambas y jamón

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Cada vez que me encuentro con estos preciosos calabacines luna, no tengo más remedio que llevarme unos cuantos a casa para hacerlos rellenos. Por aquí no se encuentran fácilmente así que aún me parecen algo extraordinario, supongo que en poco tiempo los veré por todas partes y ya no me llamarán tanto la atención…Hasta entonces aún me quedan unas cuantas tandas de ellos que preparar.
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En esta ocasión les he puesto un relleno inspirado en las famosas berenjenas a la crema creadas por el chef Raimundo en el restaurante Rincón de Pepe de Murcia, es un plato delicioso y ya clásico que mezcla berenjenas, gambas y jamón, todo ligado con una bechamel y gratinado. La verdad es que los calabacines son bastante más insípidos que las berenjenas, pero con este relleno han quedado buenísimos.
Los calabacines los he rellenado crudos y luego los he horneado durante unos 20 minutos, pero también se pueden cocer o asar previamente y luego simplemente gratinarlos, a vuestro gusto.
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Cortar la parte de arriba de los calabacines y vaciarlos con una cuchara o con un utensilio para sacar bolitas. Calentar un poco de aceite en una sartén y saltear un poco las gambas, no han de quedar muy cocidas, simplemente dejar un poco de sabor en el aceite. Sacarlas y reservarlas.
En el mismo aceite, sofreír la cebolla picada hasta que esté bien pochada, añadir los trocitos de calabacín y freír hasta que el calabacín esté bien hecho.
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Añadir la harina y mezclar bien, darle un par de vueltas e ir añadiendo la leche sin dejar de remover, sazonar con sal y un poco de nuez moscada. Finalmente, añadir las gambas troceadas y los taquitos de jamón y mezclar.
Rellenar los calabacines, cubrirlos con queso rallado y meter en el horno precalentado a 190º durante unos 20 minutos.
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Me voy unos días de viaje, así que me tomo unas pequeñas vacaciones del blog que puede que se prolonguen más de lo normal, pues a la vuelta me espera la reforma de mi cocina, con lo que seguramente durante un mes no podré cocinar cómodamente. 
Hasta la vuelta!
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Cassata helada

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Hace unas semanas, cuando publiqué el helado de avellana, os hablé de la Heladería Italiana y de los helados favoritos de mi juventud; de todas las delicias que nos ofrecía La Italiana, la cassata era la mejor, algo que entonces me parecía el colmo de la exquisitez y el lujo heladero. La vendían en porciones metidas en cucuruchos y cuando salía de la heladería y paseaba por la Calle Mayor con mi cucurucho de cassata sentía que no podía desear nada mejor.
Hasta mucho tiempo más tarde no descubrí que la verdadera cassata era un dulce típico siciliano hecho a base de bizcocho, ricotta, mazapán y fruta confitada, esto último es lo único que tienen en común, pero supongo que los heladeros italianos se inspirarían en ella para crear la cassata de helado.
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Consiste en una capa exterior de helado cremoso, otra de un sorbete de fruta y el relleno central de nata montada, fruta confitada y crocanti de almendras.
La verdad es que no es muy complicada de hacer, aunque hay que conseguir que el helado tenga el punto justo para poderlo moldear sin que pierda la forma y esperar que se congele bien una capa antes de poner la siguiente. Otro punto importante es la elección del molde, cilíndrico o abombado, pero siempre casi tan alto como ancho. Yo he usado un molde desmontable de 13cm de diámetro por 10 de alto, lo compré en Italia y las proporciones son como las de un panettone pequeño. Con ese tamaño han salido unas ocho raciones.
Yo lo he hecho con este helado de frambuesa y un sorbete de limón hecho con leche delicioso, con las cantidades de las recetas me ha sobrado de ambos. Os dejo la receta del sorbete y el montaje de la cassata. También podéis hacerla con helado comprado con lo cual es mucho más fácil y rápido, aunque no tan satisfactorio…
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Poner en un cazo 250 ml. de la leche, el azúcar y la ralladura de un limón. Calentar removiendo hasta que el azúcar se disuelva, apartar de fuego y añadir el resto de la leche. meter en el frigorífico y esperar a que se enfríe completamente, entonces añadir el zumo de limón y mezclar. Si la leche tiene aspecto de cuajarse, batir con unas varillas hasta que vuelva a estar homogéneo. Yo le puse unas gotas de colorante amarillo para que se distinguiera de la nata del centro. Poner en la heladera o meter en el congelador removiendo varias veces antes de que se congele para evitar que se forme un bloque demasiado duro.
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El helado debe estar bastante duro cuando lo pongamos en el molde para que se mantenga en las paredes, si tiende a bajarse, meterlo un rato en el congelador y volver a moldearlo con el dorso de una cuchara.
Primero se pone el helado cremoso, en este caso de frambuesa, cubriendo el fondo y las paredes del molde, con un grosor de unos dos dedos. Meter en el congelador hasta que esté bien duro para que al poner la siguiente capa no se mezclen.
Hacer la misma operación con el sorbete, volver a meter en el congelador.
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Montar unos 75 ml. de nata (la cantidad dependerá del tamaño del molde y del hueco que hayáis dejado) y añadirle una cucharada de azúcar glas. Mezclarla con 50 gr. de fruta confitada picada y 25 gr. de crocanti.
Rellenar con esta mezcla el centro de la cassata y meterla en el congelador hasta la hota de servir.
Para desmoldarla, si vuestro molde no es desmoldable, envolverlo durante unos segundos en un paño humedecido con agua caliente y cortarla con un cuchillo pasado también por el chorro de agua caliente.
Espero que os guste!