Chicken Pie. Pastel de pollo.


Ayer tenía más de medio pollo asado que me había sobrado del domingo y claro, lo tenía que aprovechar de alguna manera, así que pensé hacer un pastel de pollo, más que nada para estrenar un molde de pie que había comprado hace poco. Así que me puse a buscar recetas por Google y allí apareció una receta de Begoña con una pinta deliciosa, y como sé que sus recetas son de total confianza ya no seguí buscando.


El resultado ha sido fantástico, un relleno abundante y jugoso, con una salsa exquisita entre dos capas muy sutiles de masa. A diferencia de nuestras empanadas con poco relleno que se pueden comer con la mano, este pastel se ha de comer con tenedor y la masa es más bien un acompañamiento del abundante relleno.
Solamente he hecho una pequeña modificación a la receta original, y es que he puesto el hojaldre en la tapa y la masa quebrada en el fondo, mientras Begoña lo pone al revés. También se puede hacer con una sola clase de masa, hojaldre o quebrada según el gusto de cada uno o lo que nos resulte más cómodo.


Estos son los ingredientes:
-400 gr. de pechugas de pollo o de restos de pollo asado o cocido
-100 gr. de bacon
-2 puerros
-1 diente de ajo
-20 gr. de mantequilla
-1 cucharada de harina
-100 ml. de caldo de pollo
-100 ml. de vino blanco
-100 ml. de nata líquida para cocinar
-20 gr. de queso cheddar rallado
-aceite de oliva
-sal, pimienta y nuez moscada
-una plancha de hojaldre casero o comprado
-una plancha de masa quebrada casera o comprada
-un huevo para barnizar


Así se hace:
Si el pollo no está cocinado, freírlo en una sartén con un poco de aceite hasta que esté bien hecho, cortarlo en trozos y reservarlo. Si ya estaba cocinado, simplemente cortarlo en trozos.
En la misma sartén de freír el pollo freír el bacon con la cebolla y el ajo troceados hasta que el puerro esté blando y el bacon bien frito. Sacarlo y reservarlo con el pollo.
En una sarén o en un cazo ponemos al fuego la mantequilla y cuando esté derretida añadimos la harina y mezclamos bien con unas varillas, lo dejamos cocer unos 2 minutos. vamos añadiendo poco a poco el caldo, el vino y la nata sin dejar de remover, añadimos sal, pimienta y nuez moscada y seguimos removiendo y cociendo unos 10 minutos hasta que la salsa esté como una bechamel bastante clarita.
Una vez fuera del fuego, añadir el pollo, la mezcla de puerro y bacon y el queso rallado. Dejar enfríar.
Precalentar el horno a 200º.
Engrasar un molde de pastel hondo (también se puede hacer en moldes individuales), cortamos un círculo de masa quebrada lo bastante grande para que cubra el fondo y las paredes del molde y lo forramos con la masa recortando la masa que sobresalga.
Ponemos todo el relleno y lo cubrimos con un círculo de masa de hojaldre del tamaño de la boca del molde, hacemos un agujero en el centro de la tapa de hojaldre para que pueda salir el vapor. Sellamos bien todo el borde y pinchamos el hojaldre con un tenedor para que no se hinche mucho al cocer.
Ponemos la rejilla en la parte más baja del horno para que la capa de masa del fondo se tueste bien y horneamos durante una media hora, hasta que el pastel esté bien dorado.
Servir templado.

Amaretti de canela


Desde que hice los pots de crème, mis hijos se han aficionado a ellos de tal manera que ya no pueden faltar en la nevera, con lo que siempre tengo en el frigorífico algunas claras de sobra, así que necesito irles dando salida poco a poco.
Esta vez le ha tocado a estos amaretti con canela que han quedado muy ricos, crujientes y con un sabor delicioso a canela...aparte del maravilloso aroma que se desprende cuando se abre la lata. Además son muy ligeros y como no llevan nada de grasa no nos sentiremos tan culpable si nos comemos un par de vez en cuando.
Son ideales para acompañar el café, un helado o unas natillas y como base para el delicioso Bonet, así que si tenéis un par de claras de sobra, ya tenéis en qué emplearlas.


Estos son los ingredientes:
-1 cucharada de harina
-1 cucharada de maizena
-1 cucharadita de canela molida
-145 gr. de azúcar caster (es un azúcar más fina de la normal, si no tenéis usad la normal)
-1 cucharadita de ralladura de limón
-100 gr. de almendra  molida
-2 claras de huevo
-azúcar glas para espolvorear


Así se  hace:
Tamizar la harina y la maizena en un bol, añadir la canela, la mitad del azúcar, la ralladura de limón y la almendra  molida. Reservar.
Poner las dos claras en un bol y batirlas con una batidora eléctrica de varillas a punto de nieve no muy firme. Sin dejar de batir, ir añadiendo poco a poco la otra mitad del azúcar hasta que la mezcla esté espesa y brillante.
Añadir la mezcla de harina y remover suavemente con una cuchara hasta que esté bien mezclada.
con la ayuda de una cuchara, ir poniendo sobre una placa de horno cubierta con un papel de horno montoncitos de masa de tamaño algo menor de una nuez espaciándolos un poco para que no se toquen cuando aumenten al cocer.
Dejarlos reposar sin cubrirlos durante una hora a temperatura ambiente.
Calentar el horno a 180º. Espolvoreaar los amaretti abundantemente con azúcar glas y cocer durante unos 12-15 minutos. hasta que eestén doraditos. han de quedar totalmente secos por dentro, así que lo mejor es probarlos en cuanto se hayan enfriado un poco, si vemos que están algo blandos por dentro, meterlos de nuevo al horno durante unos minutos más.
Una vez fríos, guardarlos en un recipiente hermético.


Del libro Indulgence. Petit Fours.

Col con marisco al estilo oriental


Después de la tarta de pisos tan elaborada y, por qué no decirlo, tan calórica, hoy traigo un plato rápido, ligero y sano, pero os aseguro que buenísimo.
La verdad es que ha sido un plato improvisado, ya que tenía una col que llevaba varios días en la nevera esperando que me acordara de ella. generalmente las comemos en Coleslaw o aliñada, como aprendí de Carlos de Mercado Calabajío, ambas recetas son fantásticas así que os recomiendo que las busquéis en su blog.
Pero ayer me apetecía comer algo calentico y que no fuera muy pesado, así que me acordé que tenía unas vieiras en el congelador y pensé hacer un salteado en el wok añadiendo unas gambas y unos trocicos de rape. La verdad es que las tres cosas eran congeladas pero el resultado fué buenísimo, supongo que con el marisco fresco quedará todavía mejor...si cabe.
Mis hijos me preguntaron si era un plato chino...pues no propiamente porque no he seguido ninguna receta oriental, pero si usas salsa de soja, jengibre, lo cocinas en el wok, lo sirves en cuencos y te lo comes con palillos...pues algo oriental si que tiene.



Estos son los ingredientes: (las cantidades son orientativas)
-una cola de rape pequeña troceada
-una docena de gambas hermosas peladas
-una docena de vieiras
-2 cucharadas de salsa de soja
-la ralladura de la piel de una naranja
-un trozo de jengibre fresco rallado
-una cucharadita de granos de mostaza (si no tenéis, no pasa nada)
-una guindilla fresca picada (si no tenéis fresca, ponerla seca, y si no os gusta el picante, no ponerla)
-una col rizada
-aceite de oliva, sal y pimienta


Así se hace:
Si el marisco y el rape son congelados, descongelarlos. Una vez descongelados, mezclarlos en un cuenco con la salsa de soja y la ralladura de naranja, dejar macerar al menos media hora.
Mientras, cortar la col en tiras finas.
Pasado este tiempo, poner el wok al fuego y calentarlo, poner un poco de aceite, que cubra el fondo. Escurrir bien el marisco, reservando el líquido y saltearlo en el wok bien caliente durante unos minutos hasta que esté hecho, pero sin que se pase. Sacarlo a un plato y reservarlo.
Echar el el wok los granos de mostaza y tostarlos hasta que empiecen a explotar, añadir el jengibre rallado y la guindilla, darle una vuelta y añadir la col. Cocinarla a fuego medio-alto durante unos 15 minutos removiéndola con una pala de madera. A mi me gusta que quede algo crujiente, pero el punto de cocción depende de vuestro gusto, si os gusta totalmente blanda, dejarla unos minutos más. Añadir el líquido de la maceración del marisco, ajustar de sal y pimienta y añadir el marisco reservado, darle un par de vueltas y servir bien caliente...Ya veréis que rico!!!

Tarta de pisos de vainilla, caramelo y chocolate


A lo largo de mi vida he hecho muchas tartas de pisos, pero siempre haciendo bizcochos grandes y cortándolos en capas, tenía pendiente hacer una horneando cada piso por separado, teniendo así la oportunidad de que cada  capa fuera de un color distinto.
Pues hace unos días, cuando me llegó la revista de este mes de Good Food y vi esta tarta me pareció tan elegante que no me pude resistir. Además, tenía pendiente de estrenar unos moldes bajitos de 18 cm. que me regaló Joana, mi amiga invisible y que han resultado fantásticos...ya estoy deseando volverlos a usar!


El procedimiento consiste en hacer dos masas, una con azúcar normal y otra con azúcar moreno y cada una de ellas dividirla en dos partes añadiéndole cacao a una de ellas para colorearla y darle sabor.
La receta es para moldes de 20 cm. y lleva tres huevos para cada masa, así que yo la adapté para hacerla con 2 huevos y me salió una cantidad de masa perfecta para los moldes. Os dejo las cantidades originales.


Estos son los ingredientes:
Para los bizcochos de vainilla y chocolate:
-225 gr. de mantequilla ablandada
-225 gr. de caster sugar (azúcar normal si no tenéis caster)
-175 gr. de harina de repostería
-85 gr. de almendra molida
-1 y 1/2 cucharadita de levadura química
-3 huevos
-150 ml. de yogur natural
-1 cucharadita de extracto de vainilla
-5 cucharadas de cacao en polvo

Para los bizcochos de caramelo y caramelo-chocolate:
-225 gr. de mantequilla ablandada
-175 gr. de azúcar moreno claro
-50 gr. de azúcar moreno oscuro (si no tenéis podéis ponerle un poco de caramelo líquido)
-175 gr. de harina de repostería
-85 gr. de almendra molida
-1 y 1/2 cucharadita de levadura química
-3 huevos
-150 ml. de yogur natural
-1 cucharadita de extracto de vainilla
-1 cucharada de cacao en polvo

Para el relleno y la cobertura.
-350 gr. de crema de caramelo o dulce de leche (yo le puse esto último porque es lo que tenía a mano)
-140 gr. de chocolate negro
-140 gr. de chocolate con leche
-300 gr. de nata líquida espesa (nata para montar)


Así se hace:
Engrasar dos moldes bajos de 20 cm. y forrar el fondo con un papel de horno, calentar el horno a 180º.
Para los bizcochos de vainilla y chocolate, poner todos los ingredientes menos el cacao en el bol de una amasadora eléctrica o una batidora de varillas, mezclar bien. Echar la mitad de la mezcla en un bol y añadir el cacao, mezclar bien.
Echar cada parte de masa en un molde y hornear durante unos 20.25 minutos.
Una vez horneados, desmoldarlos y dejar enfríar sobre una rejilla con la parte superior hacia abajo para que queden más lisos.
Para los bizcochos de caramelo y caramelo-chocolate, seguir el mismo procedimiento anterior (tener en cuenta que la cantidad de cacao es menor) y hornearlos en los mismos moldes que se han utilizado anteriormente.
Para la cobertura, poner trocear los chocolates y poner al fuego la nata en un cazo, cuando llegue a ebullición, apartar del fuego y echar el chocolate troceado, mezclar bien hasta que se funda totalmente el chocolate. Dejar enfríar.
Para montar la tarta, untar el bizcocho de vainilla con un tercio del dulce de leche, poner encima el bizcocho de caramelo, untarlo con otro tercio del dulce, poner el bizcocho de caramelo-chocolate, cubrir con el resto del dulce de leche y terminar con el bizcocho de chocolate. cubrir la parte superior y los laterales con la ganache de chocolate.


Sardi a beccaficu (Sardinas rellenas)


Hoy, aparte de ser el día del patrón de Irlanda, es el día en que Italia celebra los 150 años de su reunificación y como yo me siento mucho más cerca de este país que de Irlanda, en vez de poner una receta irlandesa o unas galletas alegóricas teñidas de verde, he preferido hacer un plato italiano como un pequeño homenaje a ese país que no pasa por sus mejores momentos, pero que está lleno de gente maravillosa que sabe disfrutar de la vida y de la buena comida.


 En mis paseos por los blogs italianos he podido conocer algo más de su gastronomía que como dice Monica, no es "macarrones con chorizo", sino que es de una variedad y de una calidad apabullante. La receta de hoy es típica de Sicilia y según he leído hay dos formas bastante distintas de hacerla, a la manera de Messina o a la de Palermo que son las que yo he hecho, la encontré en el blog Profumo di mamma y son facilísimas de hacer, si no contamos el tiempo de limpiar las sardinas que se lleva un buen ratico, aunque también podéis camelar al pescadero para que os las limpie. Os aseguro que merece la pena el trabajo...quedan buenísimas!!!


Estos son los ingredientes:
-1 kg. de sardinas
-70 gr. de piñones
-70 gr. de pasas
-8 cucharadas de pan rallado
-2 dientes de ajo
-1 cucharada de azúcar
-1 cucharada de perejil picado
-zumo de limón
-medio vaso de aceite de oliva
-sal y pimienta
-unas hojas de laurel


Así se hace:
Limpiar muy bien las sardinas, quitándoles las escamas, la cabeza y la tripa, abrirlas y quitarles la raspa dejándolas unidas por el lomo, procurar quitarles todas las espinas posibles para que después sea más fácil comerlas. Lavarlas bien y dejarlas escurrir.
En una sartén con un poco de aceite, tostar el pan rallado, incorporar el ajo picado, los piñones, las pasas que habremos remojado en un poco de agua templada, el azúcar, el perejil, sal, pimienta y un poco más de aceite si ha quedado muy seco.
Poner media cucharada de relleno sobre cada sardina abierta y enrollarlas, ponerlas en una fuente de horno untada con un poco de aceite intercalando una hoja de laurel entre cada dos sardinas, mezclar el aceite restante con el zumo de medio limón, sal y pimienta y repartir por encima de las sardinas.
Hornear a 200º durante unos 15 minutos.


Esta receta va dedicada a dos italianas en España de las que cada día aprendo algo, mi Monica y Claudia, mi profesora de italiano.

                                    ¡VIVA L'ITALIA!

Galletas de Inca integrales


Como ya he contado alguna vez, mi padre era mallorquín y en mi infancia y adolescencia, pasé muchas vacaciones de verano disfrutando de esa maravillosa tierra que en aquella época aún no estaba totalmente invadida por el turismo. Naturalmente, cada vez que volvíamos no podían faltar las grandes cajas de ensaimadas, las sobrasadas...y las galletas de Inca!
Las galletas de Inca son típicas del pueblo del mismo nombre, en el centro de la isla, y son unas deliciosas galletas saladas de masa de pan con aceite, ideales para picar a cualquier hora y para acompañar cualquier picoteo, tienen la particularidad de que al ser gorditas se pueden abrir por la mitad con un cuchillo o simplemente con los dientes y rellenarlas de lo que queramos.


Pero para mi, la mejor forma de comerlas es como mi padre nos enseñó a mi y a mis hijos, partir un tomate en trozos, echarle un chorrico de aceite y un poco de sal, abrir unas cuantas galletas por la mitad, aplastarlas encima del tomate y comerlas cuando se han empapado del jugo del tomate y del aceite. Para mi es uno de esos sabores que me provocan una felicidad instantánea, una vuelta a la infancia llena de sol y de mar.
Durante muchos años, las galletas de Inca fueron el encargo obligado para cualquiera que viajara a la isla, conseguir en Cartagena una bolsa de estas joyas no era nada fácil y las disfrutábamos como algo raro y escaso que había que saber administrar. Mucho tiempo después se empezaron a vender en las grandes superficies bajo el nombre de Quelis y Quelitas y durante unos años las pudimos disfrutar sin problemas, hasta que un buen día desaparecieron tal como habían venido al menos aquí en Cartagena.


Así que imagináos mi alegría cuando al empezar a navegar por Internet encontré en este blog ni más ni menos que la receta de mis queridas y añoradas galletas! Y más aún cuando las hice y resultaron tan buenas y tan parecidas a las originales. Para mi no se pueden comparar con ninguna otra galleta salada...son lo mejor de lo mejor!
Las galletas originales no eran integrales, estas creo que se empezaron a producir cuando la empresa creció y se divesificó, aún tengo pendiente probarlas con harina blanca...no creo que tarde mucho.


Estos son los ingredientes:
-150 gr. de aceite de girasol
-50 gr. de aceite de oliva suave
-220 gr. de agua
-1 cucharadita de café de sal
-30 gr. de levadura de panadería fresca o 10 gr. de levadura seca
-520 gr. de harina panadera (semi fuerza) si solamente tenéis harina de fuerza, poner la mitad de harina normal y la mitad de fuerza.
-105 gr. de harina integral


Así se hacen:
Si utilizáis levadura fresca, disolverla en un poco del agua ya pesada tibia.
Poner en el bol de la amasadora el agua, la levadura y el aceite, mezclar bien e ir agregando la harina sin dejar de mezclar con la pala, cuando hayáis añadido la mitad de la harina, echar la sal y terminar de poner toda la harina. poner el gancho de amasar y amasar a media velocidad durante 6 ó 7 minutos.
Si lo hacéis en panificadora, poner todos los ingredientes y programar para masas levadas. Por supuesto, también se puede amasar a mano.
Hacer una bola con la masa, ponerla en un cuenco ligeramente engrasado y tapar con un film de cocina. dejar levar hasta que doble de tamaño.
Pasado este tiempo, precalentar el horno a 170º, volcar la masa sobre la encimera (no hace falta espolvorear harina, pues la masa es grasienta y no se pega), desgasificarla, extenderla con el rodillo dejándola de un grosor más o menos de medio centrímetro. Cortar las galletas con un cortapastas redondos, yo las he hecho en dos tamaños, unas muy pequeñas (quelitas) y otras algo más grandes (de todas formas me han quedado algo más pequeñas que las originales)
Es muy importante cortarlas lo más juntas posibles para que nos queden muy pocos recortes, pues solamente se pueden volver a amasar una vez ya que si se amasan más se puede enranciar el aceite (yo no entiendo muy bien el porqué, pero por si acaso lo hago) Pincharlas en el centro con un tenedor.
Meterlas en el horno (no hace falta que vuelvan a levar) y hornear durante unos 35 ó 40 minutos.


Estas galletas se van para Yeastpotting.

Galletas principescas


Meterme en el mundo de los blogs de cocina me ha dado muchas satisfacciones: aprender muchísimas cosas que no sabía, descubrir nuevas formas de cocinar, intesarme por la fotografía, desarrollar una creatividad que no  sabía que tenía, algunos amigos maravillosos, y sobre todo, conocer a Begoña.
Ya he hablado de ella en otras ocasiones, de su simpatía, de su capacidad de trabajo, de su pasión por la cocina, de su tremenda cultura, de su generosidad, de su fantástica familia. Nuestros caracteres son muy diferentes, pero nos entendemos de maravilla y tenemos unos gustos bastante similares en la cocina, asi que muchas recetas de una se han convertido en habituales en la otra, y viceversa.
Para resumir, que de todo lo que veo en su blog tengo la garantía de que me va a gustar y de que va a salir bien.

Eso es lo que ha pasado con estas galletas, desde que las vi estaba condenada a hacerlas...pero si durante un montón de años he sido la mayor consumidora de las galletas Príncipe del planeta!!!
Han sido las galletas preferidas de mis hijos desde que salieron al mercado, posiblemente hará casi treinta años, hasta que empecé a hacer yo misma las galletas hará tres o cuatro años. Así que si hacéis cuentas, no sé cuandos miles de paquetes habré comprado...creo que en la empresa habrán notado mi falta.
Bueno, pues estas galletas principescas han vuelto a casa, ahora hechas por mamá, y aunque no son exactamente iguales a las originales, se les acercan mucho y han durado tan poco como duraban las otras...ya me he metido en otro lío...¡Gracias , Begoña! Por cierto, ella encontró estas galletas en el blog Paprikas.


Estos son los ingredientes:
-250 gr. de harina
-150 gr. de mantequilla
-80 gr. de azúcar
-20 gr. de almendra en polvo
-1 cucharada de azúcar vainillado
-1 yema de huevo
-1 pizca de sal
-200 gr. de chocolate negro
-2 cucharadas de nata
-1 huevo batido para barnizar ( Begoña no las barniza, pero es que yo no puedo olvidar la frase "Ahora doradas al huevo")


Así se hacen:
Poner en un bol la harina tamizada con el azúcar, el azúcar vainillado, la almendra y la sal, añadir la mentequilla cortada en dados y mezclar con la punta de los dedos hasta que queden como unas migas, añadir la yema de huevo, mezclar y amasar lo justo para formar una masa lisa y homogénea. formar una bola, envolverla en film de cocina y guardarla en el frigorífico durante una hora.
Pasado este tiempo, precalentar el horno a 180º.
estirar la masa sobre una superficie enharinada o entre dos papeles de horno, hasta dejarla de un grosor de 0'3 cm., cortar las galletas con un cortapastas acanalados e irlas poniendo en una bandeja de horno cubierta con un tapete de silicona o un papel de horno. Meter la bandeja en el frigorífico durante unos 15 minutos, pasado este tiempo, sacarlas y perforar la superficie de las galletas con un palillo o con un tenedor, barnizarlas con el huevo batido y hornearlas durante unos 10.15 minutos hasta que estén bien doraditas.
Derretir el chocolate con la nata al baño maría, poner una cucharada de chocolate sobre una galleta , taparla con otra galleta y presionar un poco.


Para comerlas, preparar un buen vaso de leche, poner al lado una pila bien grande de galletas, mojarlas en la leche y devorarlas hasta que no quede ninguna...esto lo he aprendido durante años de observación de mis hijos...

Ensalada de patatitas nuevas y guisantes.


Me encantan los guisantes y siempre me sorprendo al ver que hay mucha gente a la que no les gustan estas maravillosas perlas verdes...están tan dulcecicos y tan ricos!
Creo que una de las razones de que a mucha gente no les gusten es que nos hemos acostumbrado a tomarlos siempre congelados...de los de lata ni hablo, pues no tienen nada que ver con los guisantes "de verdad". Es cierto que hay guisantes congelados de muy buena calidad y que cuando no hay frescos pueden ser una buena solución, pero comer unos buenos guisantes frescos es otra cosa.


¿Que hay que dedicar un buen rato a pelarlos? Pues si, pero es una tarea de lo más relajante en la que también pueden colaborar los niños y de paso irse familiarizando con ellos, seguro que después les será más fácil comerlos. Además, mientras los pelamos podemos ir comiendo crudos los más tiernos, me consta que en muchos sitios nunca comen los guisantes crudos, sin embargo en mi tierra es de lo más normal...si es que están buenísimos! Ese saborcito fresco y dulce que estalla en la boca!
En fin, que me encantaría que le dieráis otra oportunidad a esta deliciosa verdura.
Para eso hoy traigo esta riquísima y sencillísima ensalada, os aseguro que hecha con unos buenos guisantes frescos es insuperable, además el aliño de pesto le añade un extra de sabor y los huevos de codorniz quedan preciosos y ponen el toque cremoso.
Siento que los fotos no sean muy buenas, pero os aseguro que el resultado es fantástico.


Estos son los ingredientes:
-12 huevos de codorniz
-200 gr. de guisantes frescos pelados (si no hay más remedio se pueden poner congelados)
-800 gr. de patatitas nuevas
-20 gr. de hojas de albahaca
-un puñado de hojas de perejil picadas
-60 gr. de piñones
-60 gr. de parmesano rallado
-2 dientes de ajo
-200 ml. de acite de oliva virgen extra
-1/2 cucharadita de vinagre de vino blanco
-un puñado de hojas de menta picadas
-sal y pimienta


Así se hace:
Poner los huevos de codorniz en un cazo con agua y ponerlo al fuego, cuando el agua empiece a hervir, cocerlos durante 1 minuto (si los queréis completamente cocidos, durante 2 minutos). Pasado este tiempo, refrescarlos con agua fría y pelarlos con cuidado para que no se rompan.
Cocer los guisantes en agua hirviendo durante unos 5 minutos, hasta que estén tiernos, pero aún firmes.
Cocer las patatas en otra cazuela durante unos 20-25 minutos hasta que estén tiernas. Se pueden dejar con la piel o pelarlas, como más os gusten.
Mientras las patatas cuecen, preparar el pesto, poniendo en un mortero o en una picadora la albahaca, el perejil, los piñones, el parmesano y el ajo y picarlo todo hasta formar una pasta. Añadir el aceite y mezclar bien.
Una vez cocidas las patatar, escurrirlas y partirlas por la mitad aún calientes. (Si se aliñan en caliente absorben mejor el sabor).
Poner las patatas en una ensaladera, regarlas con el pesto, el vinagre, la menta y los guisantes, mezclar bien y salpimentar.
Cortar los huevos por la mitad y ponerlos cuidadosamente sobre la ensalada y espolvorear con un poco más de perejil picado.

Esta es mi segunda participación en el concurso de cocina con verduras de Ana "Come sano, cocina en colores", el plazo termina el 15 de Marzo, así que daos prisa, el premio es una fantástica caja de verduras de las que vende Ana, verdura recién recogida que llega a su destino oliendo a campo.
La receta, cómo no, del libro Plenty de Yotam Ottolenghi.

Tarta de fresas y crema de limón


Hace poco encontré un molde para hacer tartas de bizcocho, de esas que se rellenan por encima con fruta, además es un molde pequeño, lo cual me gusta especialmente pues no tengo que esperar a tener invitados para hacerlas. Por supuesto, me lo llevé para casa a la espera de que surgiera el momento adecuado.
Así que hace unos días , ya que había comprado las primeras fresas de la temporada, me animé a estrenarlo. Con lo que tenía a mano y en un ratico mientras Pedro preparaba el arroz, me salió esta tarta tan bonita y tan rica.
 No tiene ningún misterio; una base de bizcocho, una crema de limón (si tenéis un lemon curd ya preparado irá de maravilla), unas fresas y unas avellanas caramelizadas. En el tiempo de hornear el bizcocho se preparan los demás ingredientes, así que en una hora ya está lista...¿Os animáis?


Para el bizcocho: (el molde mide unos 20 cm. de diámetro y muy planito, así que con estas cantidades me sobró masa)
Ingredientes:
-2 huevos
-60 gr. de harina
-50 gr. de azúcar
-una pizca de sal

Así se hace:
Precalentar el horno a 170º
Separar las claras de las yemas y montarlas a punto de nieve con la pizca de sal, añadir poco a poco el azúcar. Batir las yemas e incorporarlas al merengue mezclando con una espátula, añadir la harina tamizada y mezclar suavemente. Engrasar bien el molde y verter la masa, hornear  durante unos 15 minutos, hasta que el bizcocho empiece a dorarse.
Sacarlo, esperar unos minutos, desmoldarlo y ponerlo a enfríar sobre una rejilla.



La crema de limón:
Ingredientes:
-2 huevos
-75 gr. de azúcar
-100 gr. de mantequilla en dados
-120 ml. de zumo de limón
Así se hace:
En un recipiente que pueda ir la baño maría, batir los huevos con el azúcar, incorporar la mantequilla con el zumo de limón y ponerlo sobre un cazo con agua puesto al fuego suave. Batir continuamente hasta que la mantequilla se derrita y la crema espese.
Retirar del calor, pasarla a otro recipiente y cubrirla con film de cocina tocando la superficie, dejar enfríar.



Además necesitaremos:
-250 gr. de fresas
-3 cucharadas de azúcar
-el zumo de media naranja y medio limón
-dos hojas de gelatina
-un puñado de avellanas
-4 cucharadas de azúcar

Lavar las fresas, cortarlas láminas no demasiado finas, salpicarlas con las tres cucharadas de azúcar y añadir los zumos, dejar macerar unos 10-15 minutos. Poner a remojar la gelatina en un poco de agua.
Para las avellanas caramelizadas, poner las cuatro cucharadas de azúcar en una sartén y calentar hasta que empiece a fundirse, echar las avellanas y mezclar rápidamente, cuando el azúcar empiece a oscurecer, apartar del fuego y volcar sobre un papel de horno, extenderlo bien y dejar enfríar. una vez fríos, trocearlo con la mano del mortero o algo similar dejándo algunas avellanas enteras y algunos trozos irregulares.


Ya solo nos queda montar la tarta:
Bañar el bizcocho con dos o tres cucharadas del líquido de macerar las fresas, reservando medio vaso. Calentar este zumo reservado en el microondas y disolver en él las gelatina bien escurrida, dejar enfríar.
Cubrir el fondo del bizcocho con la crema. Colocar las rodajas de fresa, poniendo las más grandes en la parte más exterior y reservando las más pequeñas para el centro.
Pintar la superficie de las fresas con la mezcla de gelatina, meter en el frigorífico y cuando la capa de gelatina haya cuajado, volver a pintarla y volver a dejar en el frigorífico.
Antes de servir adornar con las avellanas caramelizadas.

Shakshuka


Tras este nombre tan extraño se esconde un delicioso guiso de pimientos típico del norte de África que he encontrado en el libro Plenty de Yotam Ottolenghi, un fantástico libro de comida vegetariana lleno de imaginación y de sabores mediterráneos...absolutamente recomendable!
Esta receta me parece perfecta para participar en el concurso "Come sano, cocina en colores" que organiza Ana desde su blog Cocina con Ana, se trata de cocinar un plato con una o varias de estas verduras: Pimientos, tomates, berenjenas, calabacines o guisantes. Como veis todos son ingredientes deliciosos y siempre presentes en nuestras cocinas, así que espero que todos os animéis a participar, el premio es una fantástica caja de las verduras que cultiva Ana y algunas cosicas más.


Estos son los ingredientes:
-1/2 cucharada de semillas de comino
-algo más de medio vaso de aceite de oliva
-2 cebollas en láminas
-4 pimientos rojos cortados en tiras (si tenéis amarillos, poner mitad y mitad)
-4 cucharaditas de azúcar morena
-2 hojas de laurel
-un buen puñado de tomillo fresco
-2 cucharadas de cilantro fresco picado
-2 cucharadas de perejil picado
-6 tomates maduros picados gruesos
-1/2 cucharadita de azafrán en hilos
-cayena molida (depende de cómo os guste de picante)
-1 ó 2 huevos por persona


Así se hace:
Poner una sartén grande grande al fuego y tostar en ella las semillas de comino a fuego fuerte durante unos dos minutos. Añadir el aceite y las cebollas y saltear durante unos 5 minutos. Añadir los pimientos, el azúcar y las hierbas y freír a fuego fuerte durante unos 5-10 minutos hasta que las verduras empiecen a dorarse.
Añadir los tomates, el azafrán, la cayena, sal y pimienta. Añadir medio vaso de agua, reducir el fuego y cocer durante unos 15-20 minutos. Si se queda muy seco, añadir un poco más de agua. Probar y ajustar de sal, pimienta y cayena. Ha de quedar bastante sabroso.
Quitar las hojas de laurel y dividir los pimientos en cuatro sartenes o cazuelas pequeñas, ponerlas al fuego y cascar uno o dos huevos en cada una. poner un poco de sal sobre cada yema, tapar y dejar al fuego unos minutos hasta que los huevos estén hechos (a mi se me hicieron demasiado, es mejor apartarlos antes de que la yema esté cuajada).
Servir bien caliente con bastante pan al lado...os va a hacer falta!!!