Tarta Lego Star Wars para Yannis


Parece mentira que mi nieto Yannis ya tenga siete años! Qué rápida se ha pasado la primera parte de su infancia, ya tiene hasta edad de ver las pelis de Star Wars de las que es un rendido admirador aún sin haberlas visto (pienso yo que su padre tiene mucho que ver en eso). Tiene ya un montón de naves de Lego Star Wars y es capaz de pasarse las horas muertas jugando con ellas.
Así que la temática de su tarta de este año la tenía clara, pero quería probar algo que no fuera el fondant, pues Yannis quería una tarta solamente de chocolate.


Así que, pensando en hacer algo más "sencillo", me decidí por pintarle unos muñequitos con chocolate...bueno...no os voy a decir que sea sencillo, sobre todo ponerse a hacerlo por primera vez y hacer tantas figuras y además sacadas de fotos y no de dibujos.
Para colmo, el chocolate blanco es mi pesadilla, tan pastoso y encima al echarle el colorante se pone aún más espeso y resulta difícilísimo trabajar con él. Tenía sobre la mesa 8 ó 9 boles con chcolate de distintos colores que había que ir calentando a cada rato porque se ponía como una piedra y al mismo tiempo tenía que ir enfriando lo que ya había dibujado, a todo esto, sin saber como estaba quedando porque se trabaja por la parte de atrás del dibujo...


Así que os pido que no seais muy puntillosos con los muchisimos defectos que tienen los muñequitos, el caso es que a Yannis y a sus amiguitos les encantaron y a la hora de partir la tarta se abalanzaron sobre ellos.
Para dibujar con el chocolate, hay que imprimir en un folio el dibujo que querais, mejor si es de colores planos y sencillito para empezar, eso es lo primero que he aprendido, luego poneis el papel dentro de una bolsa de plástico para folios (no sé si tienen algún nombre específico) teniendo en cuenta que el dibujo saldrá al revés de como está en el papel.


Fundir el chocolate blanco al baño maría o en el microondas a media potencia y poco a poco, pues si se calienta demasiado se pondrá duro y terroso, luego lo dividís en tantas partes como colores necesitéis y lo teñis con colorantes, mejor en pasta o en polvo, pues echarle líquido puede hacer que se endurezca. Naturalmente, para el marron o el negro, utilizad chocolate negro que es mucho más fácil de manejar.


Ahora solamente queda armarse de paciencia e ir pintando con un palillo (seguramente habrá un instrumento mejor, se admiten sugerencias) empezando por las líneas y los detalles más pequeños, es mejor separar con líneas cad color del dibujo para que quede más nítido. Cuando tengamos todas las líneas dibujadas hay que meterlo en el frigorífico un ratito para que se pongan duras. Por último se van rellenando todos los huecos, enfriando cada vez que cambiemos de color para que no se mezclen. Una vez todo el dibujo pintado y frío, darle una última capa de chocolate blanco o negro para reforzarlo, es mejor que quede un poco grueso para poder manejarlo después sin que se rompa o se derrita al ponerlo sobre la tarta.


La tarta es un Devil's Food Cake hecho con esta receta sustituyendo 50 gr. de la harina por cacao, queda riquísimo, muy esponjoso y super chocolatoso. Hice el doble de la receta para hacer dos bizcochos de 20 cm. así me quedó una tarta altísima para que cupieran los muñecos. El relleno y la cubierta es una simple ganache de chocolate.
No le pude hacer foto al corte, pero os lo podeis imaginar...todo chocolate.

Arroz y magra con alcaciles y pésoles de Pedro


En Murcia, más que paellas hacemos "arroz con..." con magra, con conejo, con pollo, con marisco, etc..., y en mi casa el que hace estos arroces es siempre Pedro, a él le encanta el arroz y la verdad es que lo borda y entre todos el que mejor le sale es este arroz con magra, alcachofas y guisantes. Es increíble que con tan pocos y tan sencillos ingredientes pueda salir algo tan rico, un arroz tan lleno de sabor, meloso y en su punto.
Como esta vez no he tenido que cocinar, me he dedicado a fotografiar todo el proceso, así que os lo comentaré paso a paso.
El sofrito lo hacemos en la vitrocerámica, pero para la terminación usamos el paellero de butano en el patio, veréis algunos cambios de luz, es que el sol nos iba persiguiendo...


Poner a calentar aceite en una paella y sofreír un par de ajos en láminas, cuando estén dorados retirarlos y descartarlos.


Sofreír un pimiento rojo cortado en tiras, sacarlo y reservarlo en un plato.


Hacer lo mismo con unas alcachofas cortadas en cuartos.


Ahora echar la carne.


Y freírla bien.


Una vez la carne bien frita, añadir unos guisantes y un par de tomates rallados.


Sofreír bien y volver a poner las alcachofas reservadas.


Echar agua hasta llegar a la altura de los remaches de las asas y dejar cocer más o menos unos 20 minutos, hasta que la carne esté tierna. Salpimentar y echar un poco de romero.


Reponer el agua que se haya consumido y cuando vuelva a hevir, echar el arroz, un "puñao" y medio por persona, y un poco de colorante, removerlo y distribuirlo bien por toda la paella.


Distribuir los pimientos por encima


Dejar cocer durante unos 20 minutos


Pasado este tiempo, y cuando el agua esté casi consumida, apagar el fuego y cubrir la paella con un paño de cocina, dejarlo reposar durante unos 5 minutos.


Llevarlo a la mesa...


Si queréis comerlo a la murciana, echarle un buen chorrico de limón y...a disfrutar!


Galletas crujientes con almendras


Si os gustan las galletas super crujientes y con saborcito a caramelo no tenéis más remedio que probar estas. Además son facilísimas de hacer, no dan ningún problema para formarlas y la masa se puede guardar varios días en el frigorífico e ir horneandolas conforme las vayamos consumiendo, aunque bien guardadas en una caja hermética se conservan en perfecto estado durante bastante tiempo. Eso si, es importante usar el azúcar adecuado para que los cristales no se disuelvan del todo mientras hacemos la masa y contribuyan a hacerla más crujiente. Sandra recomienda la cassonade, pero esta es un azúcar belga que yo no he encontrado, así que he usado azúcar Demerara que tiene unos cristales más grandes que el azúcar moreno normal.
La receta la encontré en Le Pètrin y aparece en el libro Sweet Miniatures de Flo Braker.


Estos son los ingredientes:
-115 gr. de mantequilla o margarina
-200 gr. de azúcar Demerara
-2 cucharaditas de azúcar vainillada
-80 ml. de agua
-325 gr. de harina
-1/4 cucharadita de bicarbonato sódico
-1 pellizco de canela
-90 gr. de almendras en láminas



Así se hace:
Forrar un molde de cake con film de cocina, dejando que sobresalga a los lados para después poder envolver la masa con él.
Cortar en pequeños trozos la mantequilla y ponerla en un cazo con los azúcares, añadir el agua y ponerla enseguida al fuego medio. Esperar a que se derrita la mantequilla mezclando lo menos posible para que no se disuelva el azúcar. En cuanto la mantequilla se haya fundido, apartar del fuego y añadir la harina, el bicarbonato, la canela, mezclar bien y por último añadir las almendras, mezclar con cuidado de no romper las almendras.
Poner la masa en el molde, presionando para que quede bien compacta y alisarla por encima, taparla con el film y guardarla en el frigorífico durante varias horas, mejor hasta el día siguiente.
Precalentar el horno a 160º y forrar dos placas de horno con papel sulfurizado (no usar tapetes de silicona pues no quedarían tan crujientes).
Sacar la masa del frigorífico, desenvolverla y con un cuchillo muy fino (yo usé el cuchillo jamonero), cortar láminas lo más finas posible e irlas depositando sobre las placas algo separadas unas de otras.
Hornear durante unos 10-12 minutos, hasta que las galletas empiecen a aestar doradas, entonces sacarlas del horno, esperar un minuto y darles la vuelta con ayuda de una espátula metálica y volverlas a meter al horno otros 10 minutos hasta que tengan un bonito color acaramelado.
Dejar que se enfríen totalmente y guardarlas en una caja hermética.

Salmón con costra de gremolata


En casa comemos bastante salmón, es un pescado asequible, sano, fácil de comer y muy sabroso, y en el blog Les gourmandises d'Isa hay un buen montón de recetas de este pescado, no en vano su autora vive en Canadá, si no lo conocéis os lo recomiendo, podréis encontrar verdaderas delicias, tanto dulces como saladas.
Este plato es sencillísimo de hacer y muy rápido, en un cuarto de hora tendréis hecho un estupendo plato con un contraste buenísimo entre la textura del pescado y el crujiente de una costra con un deliciosos sabor de limón.
La gremolata es de origen italiano y consiste en una mezcla de ralladura de limón, ajo y perejil que se puede añadir tanto a platos de carne como de pescado, pastas, etc...


Estos son los ingredientes:
-4 filetes de salmón
-2 rebanas de pan de molde
-1 cucharada de aceite
-1 diente de ajo picado
-la ralladura de la piel de un limón
-2 cucharadas de perejil picado
-sal y pimienta

Así se hace:
Precalentar el horno a 200º
Engrasar ligeramente una fuente de horno. Quitarle las cortezas al pan y reducirlo a migas con un robot de cocina, ponerlas en un bol y mezclarlas con el aceite, el ajo, la ralladura de limón y el perejil.
Poner los filetes de salmón en la fuente de horno con la piel hacia abajo, sal pimentar y cubrir con una buena capa de la mezcla de pan. Presionar un poco para que se adhiera bien.
Meter al horno durante unos 12-15 minutos, hasta que al meter un cuchillo en el centro del pescado salga caliente.


Bizcocho de limón y aceite de oliva del Floriole


Supongo que como todos los que navegamos a diario por este mundo lleno de delicias, recetas sorprendentes, fotos espectaculares, cada día encuentro un buen montón de cosas a las que nadie podría resistirse, cosas que pasan a la lista de cosas por hacer y que muchas veces no pasan de ahí...Cómo de repente, entre tantas maravillas, tu atención de fija en un bizcocho como tantos otros, sin más adornos que unas pequeñas frutas aquí y allá y ese mismo día tienes que hacerlo pasando por delante de todas las demás recetas que esperan pacientemente a la cola, creo que no se explica más que por la intuición, esa cosa maravillosa que pasa por encima de las razones y de lo razonable y a veces nos cambia la vida, o a veces simplemente nos descubre el más delicioso bizcocho que deseas que no se acabe nunca, el que repites dos veces en la misma semana, el que quieres dar a probar a todos tus amigos...El bizcocho de limón y aceite de oliva del Floriole.


El Floriole es un café y pastelería de Chicago, del que como es natural no tenía ni idea hasta que encontré este bizcocho en el blog Lottie+Doof y esta es su receta de un bizcocho maravilloso, jugoso, suave, esponjoso, delicioso...
Lo he hecho en un molde de 20 cm y ha quedado bastante alto, como a mi me gustan, lo podéis hacer en un molde más grande y el tiempo de coción será mas corto, el mío ha tardado casi hora y cuarto en cocerse.


Estos son los ingredientes:
-200 gr. de azúcar
-ralladura de la piel de dos limones
-100 gr. de mantequilla derretida
-200 gr. de aceite de oliva suave
-1 cucharada de zumo de limón
-250 gr. de harina
-1 y 1/2 cucharadita de levadura química
-1/2 cucharadita de sal
-4 huevos
-más o menos una taza de frutas al gusto (yo he puesto frambuesas)


Así se hace:
Precalentar el horno a 180º. Engrasar el molde, si no es desmontable, cubrir el fondo con papel de horno o de aluminio.
Mezclar el azúcar con la ralladura de limón, frotando bien para que el azúcar se impregne del aroma del limón.
Mezclar en un bol la mantequilla derretida con el aceite y el zumo.
Tamizar la harina con la levadura y la sal.
Poner el azúcar y los huevos en el bol de la amasadora y con el accesorio de varillas, batir a alta velocidad hasta que blanquee y aumente el doble de volumen. Si no tenéis amasadora, usar una batidora de varillas eléctrica de mano. Bajar la velocidad e ir añadiendo la mezcla de aceite y mantequilla en un chorro fino (como si hiciéramos mayonesa)
Por último, agregar la harina y mezclar suavemente con una espátula.
Echar la mitad de la mezcla en el molde, repartir las frutas sobre ella y cubrirlas con el resto de la masa.
Hornear durante unos 75 minutos para un molde de 20  cm., unos 40 si el molde es de 23 cm. Hasta que al clavar una aguja en el centro, ésta salga limpia.
Esperar a que el bizcocho se separe de las paredes del molde, desmoldarlo y dejarlo enfríar sobre una rejilla.
Espolvorearlo con abundante azúcar glas o cubrirlo con un glaseado de limón hecho mezclando zumo de limón y azúcar glas hasta obtener una consistencia como de miel ligera.
Que os aproveche!

Pizza marinera en cazuela modo mio


No suelo hacer mucho las pizzas en casa y la verdad es que hasta ahora cuando las hacía me limitaba a ponerle la salsa tomate y algunos ingredientes que me gustaran y que tuviera a mano, me salían buenas, sobre todo después de que por consejo de cannela en vez de tomate frito les pongo tomate doble concentrado, pero con esta creo que he dado un gran paso adelante...creo que es la mejor que he comido en muchísimo tiempo, deliciosa, fantástica, buenísima.
El caso es que llevo un tiempo viendo las magníficas pizzas que hace jantonio y ya me picaba el gusanillo, además hace unos días me compré el libro Pizza modo mio de John Lanzafame y decidí que había llegado el momento de hacer una pizza dedicándole algo más de tiempo. Del libro me llamaron la atención unas pizzas hechas en cazuela con un borde grueso y alto con un aspecto precioso, para hacerlas se pone la masa en una cazuela que se pone sobre la piedra en el horno. Al principio pensé hacerla en una de mis cazuelas de fondo grueso, pero pensé que iba a tardar mucho tiempo en calentarse y la base no se iba a cocer bien, así que me acordé de una paella de porcelana pequeña que casi no había usado.
La receta de la masa es la del libro, así como las cebollas balsámicas y el chile confitado, el resto surgió con una bolsa de chipirones y unos langostinos que tenía en el congelador.



La masa


Ingredientes: (para una pizza de unos 30 cm.)
-1 cucharadita de levadura seca
-1 cucharadita de sal
-100 ml. de agua caliente
-2 cucharaditas de aceite de oliva
-160 gr. de harina normal

Así se hace:
Mezclar la levadura, la sal y el agua en un bol, poco a poco añadirle el aceite sin dejar de remover y dejar reposar unos 10 minutos, hasta que la mezcla empiece a burbujear.
Añadir la harina y amasar durante unos 15 minutos hasta que la masa esté suave y elástica.
Embadurnar un recipiente hermético o un cuenco con aceite de oliva, poner en él la masa, taparla y dejarla levar durante una hora u hora y media hasta que doble de tamaño.



El relleno


Ingredientes:
-2 dientes de ajo
-una bolsa de chipirón congelado Pescanova o chipirones o calamares frescos
-6 langostinos hermosos
-5 ó 6 tomates maduros
- un par de cucharadas de cebolla balsámica*
-6 filetes de anchoa
-media bola de mozzarella
-unas hojas de albahaca u orégano
-aceite de oliva
-aceite de confitar los chiles* (opcional)

Así se hace:
Pelar los langostinos, reservando las cabezas por un lado y los cuerpos por otro.
Calentar aceite en una sartén o una cazuela baja y sofreír las cabezas de los langostinos presionándolas para que suelten todo el jugo, sacarlas y deshecharlas. Echar en el mismo aceite los ajos picados y freírlos un poco, añadir los trozos de chipirón ya descongelados, sofreírlos a fuego medio. Pelar y trocear los tomates (a mi me gusta que se noten los trozos, pero si no os gustan, ponerlo rallado), añadirlos a la sartén, salar un poco y dejar cocer a fuego lento hasta que se consuma todo el líquido y quede una salsa muy reducida, por lo menos 45 minutos o una hora, rectificar de sal si es necesario.
Precalentar el horno a 250º con una piedra de pizza dentro (si tenéis)
Para montar la pizza, estirar la masa con las manos sobre una superficie untada de aceite, ponerla sobre una cazuela o una paella levantando un poco el borde por la pared de la cazuela. Pinchar el fondo de la masa con un tenedor, extender la salsa de chipirones, espolvorear con la albahaca o el orégano, cubrir con la mozzarella en trozos y repartir la cebolla balsámica.
Meter en el horno sobre la piedra y cocer durante unos 8 minutos, hasta que el borde esté bien dorado, abrir el horno y colocar los cuerpos de los langostinos, dejar dos minutos más en el horno.
Al sacar la pizza, repartir los filetes de anchoa y regar con un chorrico del aceite de las guindillas (si os gusta el picante)

*Para hacer la cebolla balsámica, calentar una cucharada de aceite en una sartén, añadir la cebolla cortada en láminas y freír a fuego vivo durante unos 5 minutos, añadir 1 y 1/2 cucharadas de azúcar moreno y remover hasta que se disuelva, añadir entonces 4 cucharadas de vinagre balsámico y dejar cocer a fuego lento durante 5-6 minutos, hasta que quede con una textura de confitura.

*Para confitar los chiles, quitar las semillas y trocear unos diez chiles frescos, ponerlos en un cazo y cubrirlos con aceite, ponerlos a fuego muy bajo y dejar confitar durante una hora sin que el aceite llegue a hervir (yo fuí alternando el fuego entre el 1 y el 2 de potencia.
Cuando esté frío, ponerlo en un tarro y conservarlo en la nevera.

Le friselle


Hace unos días vi estas rosquitas de pan en el blog del fantástico Zio Piero. Al principio me parecieron bonitos pero sin mucho de especial, pero cuando seguí leyendo todo el proceso me sorprendí bastante y enseguida tuve ganas de probarlas.
La frisella es originaria de la Puglia y consiste en un bollito de pan en forma de rosco que una vez cocido se abre por la mitad y se vuelve a tostar en el horno hasta que quedan completamente secos, así se conservan durante bastante tiempo y cuando se van a consumir se remojan en agua durante unos segundos y se cubren de tomate troceado, un poco de orégano, sal y un buen chorro de aceite de oliva. Originariamente era una forma de conservar el pan que solamente se producía una vez cada dos semanas o cada mes.


Aunque no estaba segura de que me gustara un pan duro remojado en agua, me decidí a probarlo y el resultado ha sido estupendo, tuve el pan solamente dos o tres segundos en agua, lo justo para que la miga se ablandara un poco pero la corteza aún quedara crujiente y con el tomate y el aceite estaba buenísimo, además las semillas de anís le daban un saborcito de lo más agradable. Por supuesto, añadiendo una lonchica de jamón, una buena anchoa, un trozo de queso, cualquier cosa que se nos ocurra, deben estar aún más ricas.

Estos son los ingredientes:
-600 gr. de harina de panadería (o harina integral)
-350 gr. de agua
-15 gr. de levadura de panadería fresca o 5 gr. de seca
-10 gr. de sal
-Semillas de anís



Así se hace:
Disolver la levadura en el agua, añadir la harina, la sal y las semillas de anís y amasar durante unos 10 minutos hasta obtener una masa suave.
Dejar reposar la masa en un sitio templado tapada con un paño durante una hora o hasta que doble de tamaño.
Pasado este tiempo, volcar la masa sobre una superficie enharinada y dividir la masa en seis bolas iguales.
Rodar cada bola sobre la superficie hasta obtener un cilindro fino y bastante largo, doblarlo en dos y retorcerlo un poco para formar una especie de cordón, dejando un hueco donde está el doblez, cerrarlo en forma de rosco e introducir las dos puntas por el hueco.
Poner los roscos en una bandeja de horno y dejarlos levar de nuevo hasta que doblen el volumen.
Precalentar el horno a 220º y hornear los panes durante 10 minutos, bajar la temperatura a 200º y seguir horneando hasta que estén dorados.
Sacarlos del horno y cuando estén fríos abrirlos por la mitad, colocarlos en la placa del horno con la parte cortada hacia arriba y hornearlos a 150º durante unos 30-40 minutos hasta que estén bien tostados.
Guardar en una bolsa de plástico o en una caja, para comerlas sumergirlas en agua durante dos o tres segundos y cubrir con tomate troceado, orégano y regarlo con un buen chorro de aceite virgen de oliva.

Ternera con arroz a la catalana


Esta receta está sacada de una enciclopedia de cocina que apareció a finales de los setenta o principios de los ochenta, se llama La cocina paso a paso de la editorial SARPE y es realmente fantástica. Explica todas las ténicas de la cocina y la repostería de una manera clara y asequible, apoyándose en abundantes fotografías y con gran cantidad de recetas de las más sencillas a las más complicadas.Puede que algunas cosas se hayan quedado un poco anticuadas, pero en general sigue siendo una herramienta fabulosa para todos los aprendices de cocinero.
Realmente no sé si en Cataluña se hace este guiso, es el nombre de la receta en el libro...yo más bien le encuentro un toque italiano. El caso es que está buenísimo, el arroz queda meloso y la carne tiernísima, y todo con un sabor delicioso...con la de vueltas que le he dado a estos libros y nunca me había fijado en esta estupenda receta!

Estos son los ingredientes:
-500 gr. de carne de buey o ternera para guisar troceada
-1 cebolla grande troceada
-un vaso de arroz
-2 dientes de ajo picados
-1 hoja de laurel
-1 ramita de tomillo fresco o una cucharadita de seco.
-1 pizca de azafrán
-4 ó 5 tomates de lata
-2 vasos de caldo de carne
-un par de cucharadas de parmesano rallado



Así se hace:
Cubrir el fondo de una cazuela de fondo grueso con aceite y calentarlo, freír los trozos de carne hasta que estén dorados, sacarlos y reservarlos. En el mismo aceite echar el arroz y rehogarlo durante dos o tres minutos, sacarlo de la cazuela y reservar en otro plato.
Si hace falta, echar un poco más de aceite  y sofreír la cebolla con el ajo hasta que esté ligeramente dorada, añadir el laurel, el tomillo, el azafrán y los tomates troceados, volver a poner la carne y añadir el caldo. Cuando empiece a hervir bajar el fuego al mínimo y dejar cocer tapado durante 1 y 1/2 o dos horas, hasta que la carne esté tierna.
Subir un poco el fuego e incorporar el arroz, revolver y salpimentar, tapar la cazuela y cocer a fuego medio durante unos 20 minutos sin removerlo más. Si vemos que se queda muy seco antes de que se cueza el arroz, echar un poco más de caldo caliente.
Cuando el arroz esté tierno, salpicar con el queso rallado y remover.
Servir inmediatamente.

Tarta de ciruelas al brandy


En esta época hay un montón de frutas que están en su mejor momento y es una verdadera delicia acabar una comida con una buena fuente de frutas variadas: melocotones, albaricoques, ciruelas, paraguayos, nectarinas, higos etc...son un regalo de frescura, vitaminas y sabor que debemos aprovechar.
Pero además de comerlas tal cual, que es la mejor manera de consumirlas, estas frutas son fantásticas para preparar toda clase de postres: macedonias, tartas, helados, bizcochos...
En esta ocasión he aprovechado unas ciruelas para hacer una tarta deliciosa, suave y fresca, con un estupendo contraste entre el dulce de la crema y el ácido de las ciruelas, muy fácil de hacer, sin complicaciones y buenísima!

Estos son los ingredientes:
Masa:
-125 gr. de harina
-una pizca de sal
-75 gr. de mantequilla fría en dados
-1 ó 2 cucharadas de agua muy fría
Relleno:
-150 ml. de brandy, coñac u otro licor al gusto
-100 gr.de azúcar morena
-4 ó 5 ciruelas rojas no muy maduras en mitades
-1 huevo entero y dos yemas
-300 ml. de nata para montar (sin montar)


Así se hace:
Engrasar un molde de tarta pequeño ( 20 ó 21 cm.)
Poner la harina y la sal en un cuenco, añadir la mantequilla muy fría cortada en daditos, trabajarla rápidamente con la punta de los dedos procurando que no se caliente hasta obtener unas migas muy finas, como arena. Añadir una cucharada de agua y mezclar, si hace falta añadir un poco más, lo justo para formar una masa.
Envolverla en film de cocina y dejarla reposar media hora en el frigorífico. Pasado este tiempo estirarla con el rodillo sobre una superficie enharinada o entre dos hojas de papel de horno hasta obtener un círculo algo más grande que el molde.
Forrar el molde con la masa, adaptándola bien y cortar lo que sobre, pinchar la superficie con un tenedor y meter al frigorífico durante otra media hora.
Poner el brandy y dos cucharadas del azúcar en un cazo a fuego lento hasta que el azúcar se haya disuelto, añadir las ciruelas y cocerlas durante 5 minutos, no más. Sacarlas del cazo y ponerlas en un colador para que escurran bien todo el líquido, volver a poner el cazo al fuego y dejar cocer unos minutos más hasta obtener un almíbar espeso.

Calentar el horno a 190º , cubrir el fondo de la tarta con papel de horno y ponerle algunos pesos encima, hornear durante unos 10 minutos, pasado este tiempo retirar el papel con los pesos y hornear 5 minutos más.
Sacar la base del horno y bajar la temperatura a 170º
Mientras, quitar la piel de las ciruelas y cortar cada mitad en dos ó tres trozos cada una.
Poner a calentar la nata a fuego suave, mientras batir el huevo con las yemas y el azúcar restante en un cuenco, cuando la nata alcance el punto de ebullición verterla poco a poco sobre la mezcla de huevo sin dejar de batir, añadir dos cucharadas del almíbar y mezclar bien.
Colocar las cuñas de ciruela sobre la base de la tarta y cubrir con la crema, meter al horno y hornear durante 30-40 minutos hasta que la crema esté cuajada.
Al sacarla del horno regarla con un poco del almíbar y dejarla enfriar.

Adaptada del libro "Tartas" de Sarah Banbery