Bizcocho de café, chocolate y whisky


Este bizcocho lo hice antes de irme de vacaciones, cuando encender el horno no era una especie de suicidio...es muy sencillo, pero la combinación del café con el chocolate queda riquísima, y el puntito del whisky le añade algo especial.
Con esta receta participo en el evento de zorra dedicado al café.
Blog-Event XLVIII - Kaffee (Abgabeschluss 15. August 2009)
Ingredientes:
-160 gr. de mantequilla
-230 gr. de azúcar
-60 gr. de almendra en polvo
-4 huevos
-180 gr. de harina
-1/2 sobre de levadura
-1 cucharadita de extracto de café líquido (yo he disuelto una cucharadita de café soluble en la misma cantidad de agua)
-3 cucharaditas de café de whisky
-60 gr. de chocolate negro troceado.

Así se hace:
Precalentar el horno a 180º
Engrasar y enharinar un molde alargado.
En un bol, mezclar la mantequilla ablandada con el azúcar y la almendra en polvo, incorporar los huevos uno a uno mientras seguimos batiendo, añadir la harina tamizada con la levadura, mezclar suavemente añadiendo el café, el whisky y el chocolate troceado.
Verter la mezcla en el molde y cocerla durante unos 45 minutos, hasta que esté hecho por dentro.
Sacarlo del horno, desmoldarlo cuando empiece a separarse de las paredes del molde y dejarlo enfriar sobre una rejilla.

Wok de verduras


Las vacaciones tan intensas de este verano me han dejado un poco tocada, y me cuesta un poco de trabajo volver a la rutina diaria, pero como la pereza no lleva a ningún lado...voy a ponerme manos a la obra.
Este plato es algo muy sencillo, más que una receta es un modo de preparar un delicioso plato de verduras lleno de vitaminas y de sabor, solo se necesita tener un wok y unas cuantas verduras variadas al gusto de cada uno. Es mejor poner poca cantidad de cada cosa, pues sumando las distintas verduras obtendremos una buena cantidad, y además es mejor no llenar demasiado el wok para que las verduras no se amontonen demasiado.
Esta vez yo he usado:
-1 diente de ajo
-1 trozo de jengibre fresco
-1 guindilla fresca ( si no tenemos, seca)
-2 zanahorias
-1 trozo de brócoli
-1/2 pimiento rojo
-4 ó 5 champiñones
-4 ó 5 setas
-1 cebolla pequeña
-1 calabacín
-2 cucharadas de salsa de soja
-unos 150 gr. de tallarines de arroz
-sal y pimienta.

Así se hace:
Lo primero es trocear la verdura en bastoncitos no muy gruesos, los champiñones y la cebolla en láminas.
Se pone a a calentar el wok con un par de cucharadas de aceite, cuando está bien caliente se echa el ajo, el jengibre y la guindilla picados, se le da una vuelta y se empiezan a añadir las verduras, empezando por las más duras como la zanahoria y el brócoli, se van moviendo continuamente con una pala después de dos o tres minutos se añade el pimiento, los champiñones y las setas y al cabo de unos minutos la cebolla y el calabacín se saltea todo sin dejar de mover durante unos minutos hasta que las verduras estén hechas pero aún crujientes, se echa la salsa de soja y se sazona con sal y pimienta Mientras se pone agua a hervir en una cazuela, se echan los tallarines y se dejan cocer a fuego suave durante tres minutos, se escurren y se añaden al wok, se mezcla todo bien y se sirve bien caliente.

Londres-S. Petersburgo-Londres y vuelta a casa

Pues ya estoy de vuelta en casa después de dos increíbles semanas de desconexión total con la rutina diaria, con los ojos aún llenos de maravillosas imágenes de ciudades preciosas, de paisajes increíbles, de noches blancas y sobre todo de mar y de amigos inolvidables.

Todo empezó en Londres, una ciudad que no conocía y a la que seguro que volveré. Magnética, llena de vida, de historia y de recuerdos, incluso para el que nunca antes ha estado allí, difícil de abarcar en tres días lluviosos que saben a tan poco...pero había tantas cosas que nos esperaban.

En Dover empezó la travesía que tuvo su primera escala en Copenhage, lo primero que llama la atención es el silencio, sobre todo después de Londres. Una ciudad donde las bicicletas dominan y los coches son una muy escasa minoría, cómo mejorarían nuestras ciudades y nuestra vida si consiguieramos algo parecido!. La sirenita, los canales con sus puentes tan bajitos que hay que agacharse para pasar en barco, la preciosas arquitectura tanto antigua como moderna.

Warnemünde es un pequeño pueblo costero del norte de Alemania, un lugar de veraneo y de playa donde hay que resguardarse del viento, un pequeño lugar precioso...

Tallin es la capital de Estonia y una ciudad con un casco antiguo increíblemente bonito, donde cualquier rincón sorprende por su armonía.

S. Petersburgo es algo aparte, dos días de visitas agotadoras que permiten captar solo una parte de la grandiosidad y belleza de una de las ciudades más bellas que se puedan imaginar...
El inmenso palacio de Catalina

Los jardines del Peterhof

El enorme río Neva y sus puentes

Los innumerables palacios a orillas de los canales

El Hermitage


La Iglesia de San Salvador sobre la Sangre Derramada

Y la maravilla de las noches blancas

Después de S. Petersburgo, Helsinki es pequeña, tranquila, limpia, agradable, disfrutando del escaso buen tiempo, con un mercado en el puerto donde comímos unas fresas deliciosas, las mejores que he comido nunca.

La llegada a Estocolmo de madrugada nos ofreció uno de las más bellos espectáculos que he visto en mi vida, navegar junto a una costa plagada de islas cubiertas de bosque y salpicadas de casas de madera de todos los colores escondidas entre los árboles, un verdadero paraíso en la tierra.

Y La bella Estocolmo, con sus islas, sus puentes, su serenidad y su bullicio, su modernidad y su respeto por la naturaleza.
Y como final del viaje, dos días de navegación para disfrutardel mar, de los nuevos amigos y para hacersa la promesa de futuros encuentros y nuevos viajes.

Y ahora de vuelta a casa, esperando incorporme pronto al ritmo de la cocina y del blog...