Una tarta de cumpleaños para mis mellizos

Mis hijos Alfonso y Lola han cumplido años, muchos más de los que uno pensaría viendo esta tarta y quería hacerles algo especial, aunque no tenía mucho tiempo para dedicarle a la decoración, al final me decidí por estos bebés que me recuerdan los tiempos en que eran los niños más guapos del mundo...al menos para mi, claro.

El bizcocho está hecho con la misma receta del Red Velvet, sustituyendo 50 gr. de la harina por cacao en polvo y prescindiendo del colorante, el relleno una ganache de chocolate hecha calentando al fuego 250 cl. de nata líquida y añadiendo 300 gr. de chocolate negro y dejando que se derrita removiendo.
Esta vez no he usado fondant, quería algo más sencillo y he moldeado las figuritas con mazapán, para la cubierta he hecho una crema de mantequilla y merengue italiano así:

En un cazo se ponen 60 ml. de agua y 250 gr. de azúcar y se lleva a ebullición hasta que alcance unos 120º, mientras se ponen 5 claras de huevo en el recipiente de una batidora eléctrica con el batidor de varillas a máxima velocidad, cuando el almíbar haya alcanzado la temperatura requerida se va echando en un hilo sobre las claras montadas sin dejar de batir, procurando que no toque las paredes del cuenco ni las varillas, continuar batiendo unos 10 minutos hasta que la mezcla se enfríe.
Cambiar el batidor de varillas por el mezclador plano, ponerlo a máxima velocidad e ir añadiendo 340 gr. de mantequilla cortada a trocitos, incorporándola poco a poco, cuando esté toda incorporada, añadir 1/2 cucharadita de extracto de vainilla, yo le añadí también dos cucharadas de Lemon Curd y quedó con un saborcito muy suave y rico a limón.
Ya solo quedaba cubrir la tarta, yo lo he hecho en varias veces, dejando que se enfriara cada capa para que no transparentara el color del chocolate.
Se llevaron una gran sorpresa con la tarta y además estaba bien rica!

DB Dos strudels primaverales


Para el reto de mayo de las Daring Bakers, Courtney de Coco Cooks y Linda, de make life sweeter han elegido una receta de Apfelstrudel del libro Kaffeehaus: Exquisite Desserts from the Classic Cafés of Vienna, Budapest and Prague by Rick Rodgers.

The May Daring Bakers’ challenge was hosted by Linda of make life sweeter! and Courtney of Coco Cooks. They chose Apple Strudel from the recipe book Kaffeehaus: Exquisite Desserts from the Classic Cafés of Vienna, Budapest and Prague by Rick Rodgers.

Me alegré mucho cuando vi en que consistía el trabajo de este mes, pues nunca había hecho una masa de Strudel, había visto muchas recetas, pero siempre me parecía demasiado difícil conseguir una masa tan fina sin que se rompiera y que se pudiera manejar sin muchos problemas, a veces los mismos libros de cocina te desaniman...pero ahora ya no, ahora soy una Daring Baker y me atrevo con todo, así que...
Pues la verdad es que la cosa no era tan difícil como parecía, la masa es súper manejable y no resulta nada difícil estirarla hasta que se puede ver a su través, eso si nada de anillos, relojes, pulseras y a poder ser, las uñas bien cortitas. Se hace en poco tiempo y no hace falta que la cocina tenga una temperatura determinada, aunque si es necesario tener una superficie de trabajo bastante grande.
Con las cantidades de la receta original he hecho dos strudel, uno salado y otro dulce y fuí tan inconsciente que le di forma a los dos al mismo tiempo, lo que podía haberme dado algún problema, pero por suerte, todo fué sobre ruedas.
Ingrdientes para la masa:
-200 gr. de harina
-1/8 de cucharadita de sal
-7 cucharadas de agua (puede hacer falta algo más)
-2 cucharadas de aceite vegetal
-1 cucharadita de vinagre de sidra.

Así se hace:
Poner la harina y la sal en el cuenco de la amasadora, mezclar el agua, el aceite y el vinagre y añadirlo poco a poco al cuenco con el batidor plano a baja velocidad, cuando la masa se haga una bola, cambiar el batidor por el gancho de amasar y trabajarla a media velocidad hasta conseguir una masa suave. Sacar la masa del cuenco y amasarla a mano un par de minutos más. Por supuesto, se puede amasar todo a mano.
Darle forma de bola, ponerla en un plato, engrasar la superficie, cubrirla con un film de cocina y dejarla reposar al menos 30 minutos.
Preparar una superficie de trabajo bastante grande, si es posible una mesa para poder trabajar por todos los lados, y cubrirla con un paño limpio, mejor que tenga algún dibujo para poder comprobar si la masa está lo bastante fina. Espolvorear toda la superficie con harina.
Poner la masa en el centro del paño y estirarla con el rodillo, una vez que esté bastante estirada, ir metiendo las manos entre la masa y el paño e ir estirando la masa, hay que ir llevándola hacia los extremos despacio dejando que se vaya estirando por su propio peso, hay que ir cambiando de posición para que se estire bien por todos los lados.
El trabajo acaba cuando la masa está tan fina que se pueden ver los dibujos del paño a través de la masa, si los bordes nos quedan algo más gruesos, simplemente los podemos cortar.
Pintar toda la superficie con mantequilla derretida.
El relleno lo habremos preparado mientras la masa reposaba, ahora lo ponemos sobre la masa paralelamente al lado más corto y lo enrollamos con ayuda del paño, lo pasamos a una bandeja de horno cubierta con un papel y lo horneamos a 200º durante unos 30 minutos.
Se deja enfriar unos 30 minutos , si es dulce se espolvorea con azúcar glas y se consume tibio o frío, mejor el mismo día.

El relleno clásico consiste en manzanas con pasas, avellanas picadas, azúcar, canela y migas de pan fritas en mantequilla, con este esquema, yo he hecho unos strudel más primaverales.

Relleno de patatas, calabacín y salmón ahumado.
Se pela una patata no muy grande y se parte en rodajas muy finas con una mandolina, se parte del mismo modo un calabacín pequeño sin pelar, se sazona con sal y pimienta y con alguna hierba a nuestro gusto, se trocean un par de tomates secos.
Se fríen con un poco de mantequilla 3 cucharadas de migas de pan con una cucharada de piñones picados gruesos. Para rellenar el strudel se pone una capa de la mezcla del pan, se cubre con la mezcla de patata y calabacin y se ponen unas lonchas de salmón ahumado por encima, se enrolla y se pinta con mantequilla.

Relleno de albaricoque con cerezas y frambuesas secas
Se ponen tres cucharadas de cerezas y frambuesas secas en un cuenco con un chorrito de kirsch u otro licor a nuestro gusto.
Se frien tres cucharadas de migas de pan o de galletas desmenuzadas con un poco de mantequilla y se mezclan con 2 cucharadas de avellanas picadas.
Se cortan tres o cuatro albaricoques en lonchas finitas y se mezclan con las frutas rojas escurridas, se mezcla con 70 gr. de azúcar y una cucharadita de azúcar avainillado.
Se pone sobre la masa la mezcla de pan y sobre ella la mezcla de frutas.

Aquí podeis ver lo que han hecho las otras Daring Bakers.


Muffins de buttermilk y canela


La semana pasada, cuando hice el Red Velvet Cake, me sobró un poco de buttermilk, así que este fin de semana me puse a buscar algo para gastarlo (o gastarla) y me encontré con la receta de estos muffins, creo que es similar a la de los muffins-donuts que ya había visto en varios blogs, aunque no sé por qué se llaman así ya que yo no le veo mucha semejanza, empezando por que yo a los donuts no les pongo canela...
El caso es que como la receta era bastante sencilla y tenía todos los ingredientes, me puse manos a la obra y...qué sorpresa! Creo que no he comido nunca unos muffins o magdalenas tan deliciosos, con esa cubierta de azúcar y canela, pero sobre todo con ese interior tan increíblemente esponjoso y suave, una verdadera maravilla.

En muchas ocasiones había leído lo suaves y esponjosos que quedan los bizcochos con el buttermilk y después de hacer el Red Velvet y, sobre todo estos muffins, se va a convertir en uno de los ingredientes indispensables en mi frigo. El buttermilk es suero de leche y yo lo compro en Carrefour, en una pequeña sección de alimentos refrigerados internacionales, en el de Cartagena está junto a las pizzas frescas...ya estoy deseando ir para traerme otro bote!

Estos son los ingredientes:
-100 gr. de mantequilla a temperatura ambiente.
-150 gr. de de azúcar
-1 huevo
-170 gr. de harina
-1 y 1/2 cucharadita de levadura química
-1/2 cucharadita de bicarbonato de soda
-1/2 cucharadita de sal
-1/2 cucharadita de nuez moscada recién rallada
-1/2 taza (120 ml.) de buttermilk
-1 y 1/2 cucharadita de extracto de vainilla.

Para la cubierta:
-75 gr. de mantequilla
-1 cucharada de azúcar
-1 cucharada de canela


Así se hacen:
Precalentar el horno a 180º. Preparar unos moldes de muffins o una cápsulas de papel, a mi me han salido 7 bastante grandes.
Poner la mantequilla en un cuenco y batirla a mano, o mejor con un batidor eléctrico hasta que esté cremosa, añadir el azúcar y seguir batiendo a velocidad media hasta que esté cremosa y suave, añadir el huevo y seguir batiendo algunos minutos hasta que la mezcla se ponga casi blanca.
En otro cuenco tamizar juntos la harina, la levadura, el bicarbonato, la nuez moscada y la sal. Añadirla a la masa en varias veces, alternando con el buttermilk con la vainilla, mezclarlo todo hasta que esté bien amalgamado.
Llenar los moldes hasta 2/3 de su capacidad con ayuda de una cuchara y meterlos en el horno durante unos 20-25 minutos, hasta que al clavar un palillo salga seco.
Sacarlos del horno y dejarlos enfriar sobre una rejilla.
Para la cubierta, derretir la mantequilla en un cuenco y en otro cuenco, mezclar el azúcar y la canela, ir cogiendo los muffins aún templados, mojar la parte superior en la mantequilla y después en la mezcla de azúcar y canela, dejarlos enfriar completamente.
Ya no quedan ni las migas...
Este es el buttermilk o buttermilch.

Ensalada alemana de patatas


La Kartoffelsalat es uno de los platos más conocidos de la cocina alemana, cuando estuve allí probé algunas buenísimas, casi siempre como acompañamiento de algún plato más consistente, el caso es que después he ido buscando recetas para hacerla, pero he encontrado tantas y tan distintas entre si, que he acabado, como casi siempre por fabricarme mi propia receta, más o menos parecida, aunque como en este caso hay tantas variantes de esta ensalada dentro de la misma cocina alemana que ¿quién puede decir que la mía no es una de ellas? El caso es que a nosotros nos gusta mucho esta forma de hacerla.
Como en cualquier ensalada, la cantidad de los ingredientes es meramente orientativa, depende del gusto de cada uno.

Ingredientes:
-5 ó 6 patatas medianas que sean buenas para cocer
-1 vaso de caldo de carne o verduras
-1 cebolleta o media cebolla dura
-un par de huevos cocidos
-4 buenas salchichas alemanas
-unos cuantos pepinillos alemanes (la cantidad depende de lo grandes que sean) y un par de cucharadas del líquido del frasco.
-4 cucharadas de mayonesa casera o de bote (a mi me gusta la de bote, es uno de mis defectos)
2 cucharaditas de mostaza (yo le pongo mostaza a la antigua, de la que lleva las semillitas)
-sal.

Así se hace:
Se cuecen las patatas con su piel en una olla con abundante agua con sal.
Una vez cocidas se sacan del agua y aún calientes se pelan y se cortan en rodajas o en trozos, se ponen en un cuenco y se les echa el caldo caliente. Se dejan reposar al menos media hora para que absorban el caldo. Una vez pasado este tiempo, se puede quitar el caldo que no se haya absorbido, o se deja para que quede más caldoso, yo se lo suelo quitar.
Se añaden a las patatas la cebolla cortada a trozos, las salchichas en rodajas y los pepinillos toceados.
En un cuenco se mezcla la mayonesa con la mostaza y el líquido de los pepinillos, se debe probar para que quede a nuestro gusto y si hace falta ajustar las cantidades.
Se vierte esta mezcla sobre las patatas y se mezcla todo bien, normalmente las patatas absorben la salsa y queda bastante espeso. Se añaden los huevos cocidos cortados en cuartos.

A very, very American Red Velvet Cake


Este pastel lo hice ayer para llevarlo a mi clase de inglés de la Escuela de Idiomas ( casi mi segundo hogar), teníamos que hacer una pequeña presentación sobre alguna festividad inglesa o americana llevando algún material para ilustrarlo. Estaba claro que yo tenía que llevar algo para comer, así que me decidí por el Independence Day e hice un pastel decorado con los colores de la bandera americana. Para la receta, elegí una que siempre me había llamado la atención, el Red Velvet Cake, un bizcocho rojo muy popular en el sur de los Estados Unidos del que había leído un montón de elogios.
He de decir que no me ha defraudado, es un pastel absolutamente delicioso, un bizcocho suave, esponjoso y muy, muy rico que se complementa perfectamente con una crema de queso y mantequilla, ha sido un verdadero descubrimiento que repetiré muchas veces.
En su origen, se supone que el color rojizo se lo daban la mezcla del cacao, el buttermilk y el vinagre, pero todas las recetas que encontré le ponían bastante colorante, así que le puse una buena cantidad y me quedó un color precioso!
Para la receta, seguí la de esta página que tiene un montón de dulces tipicamente americanos, la seguí al pie de la letra y salió perfecto.

Estos son los ingredientes para el bizcocho:
-250 gr. de harina de repostería tamizada
-1/2 cucharadita de sal
-2 cucharadas soperas de cacao
-115 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
-300 gr. de azúcar
-2 huevos
-una cucharadita de extracto de vainilla
-240 ml. de buttermilk o suero de leche (yo la compro en Carrefour)
-2 cucharadas soperas de colorante alimentario rojo líquido
-1 cucharadita de vinagre blanco
-1 cucharadita de bicarbonato
Para la crema de queso (del blog de Bea):
-250 gr. de queso crema (tipo Philadelphia) a temperatura ambiente.
-185 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
-2 cucharaditas de extracto de vainilla
-500 gr. de azúcar glas tamizada (yo le puse mucho menos)

Para hacer el bizcocho:
Precalentar el horno a 175º, engrasar dos moldes de 18 cm (la receta original habla de moldes de 23 cm. pero yo quería que me salieran más altos y salió perfecto, con moldes de 23 creo que saldrían demasiado finos) como solamente tengo uno de esa medida u sé un aro graduable forrandolo con papel de horno y poniéndolo sobre una placa.
Tamizar juntos la harina, la sal y el cacao y reservar.
En un bol batir a mano o a máquina (yo estrené mi flamante Kitchen Aid!) la mantequilla hasta que esté cremosa, añadir el azúcar y seguir batiendo un par de minutos, añadir los huevos uno a uno, esperando a que el primero esté totalmente incorporado antes de añadir el segundo, añadir el extacto de vainilla.
En un recipiente aparte, mezclar el buttermilk con el colorante, con el batidor a baja velocidad ir añadiendo alternativamente parte de la harina y parte del buttermik, más o menos un tercio cada vez, mezclar en un vasito el vinagre con el bicarbonato, añadirlo a la masa y mezclarlo suavemente.
Dividir la masa en dos partes y echarla en los moldes, hornear durante unos 30 minutos, hasta que al pincharlos con un palillo, éste salga limpio.
Dejar enfriar unos minutos y cuando veamos que se empiezan a separar de los lados del molde, desmoldar los bizcochos y dejarlos enfriar completamente sobre una rejilla.
Esperar a que estén completamente fríos para rellenarlos, se pueden envolver en papel de aluminio y dejarlos enfriar en el frigorífico.
Partir cada bizcocho por la mitad y cubrir cada capa con crema de queso ( quedan cuatro capas de bizcocho y tres de crema, más la cobertura), cuando todas la capas estén montadas, cubrir la parte de arriba y los lados con más crema.

Para hacer la crema batir todos los ingredientes menos el azúcar hasta que esté cremoso y liso, ir añadiendo el azúcar poco a poco. Yo le eché menos azúcar porque me parecía que saldría demasiado dulce, me salió estupenda de sabor, pero más bien blanda, lo que no fué problema porque lo iba a cubrir con fondant. Si se va a cubrir solo con la crema, que es lo habitual, habrá que echarle casi todo el azúcar para que se haga una costra durita. También se puede poner el relleno con menos azúcar y la crema que nos quede para la cobertura hacerla más dura añadiéndole más.
La decoración la he hecho con fondant de Wilton que compré hace tiempo y que tenía guardado esperando una ocasión propicia. Ya tenía ganas de volver a trabajar con el fondant!
Ah! Se me olvidaba decir que el pastel ha sido un éxito, ya tengo más fácil el aprobado!

Botones


Estos deliciosos botones de chocolate son muy sencillos y fáciles, y seguro que a todos los niños les gustan, además de que pueden colaborar en su elaboración. A los niños les encanta trabajar con la masa y seguro que pasan una tarde muy divertida dando forma a estos botones comestibles.
La receta la he sacado del libro "100 galletas" que me regalaron el día de la Madre...se ve que a mis hijos les gustan mis galletas...
Ingredientes:
-2 cucharadas soperas de cacao instantáneo (Cola Cao o similar)
-1 cucharada de agua caliente
-225 gr. de mantequilla blanda
-140 gr. de azúcar
-1 yema de huevo
-280 gr, de harina
-una pizca de sal.

Así se hacen:
En un pequeño cuenco disolver el cacao con la cucharada de agua.
Poner la mantequilla y el azúcar en un bol y mezclarlos con una cuchara de madera, ir incorporando la yema de huevo y el cacao mientras seguimos batiendo, añadir la harina y la sal tamizadas y mezclarlo bien hasta conseguir una masasuave, no importa si está un poco pegajosa.
Dividir la masa en dos partes, envolverlas en film de cocina y dejarlas reposar en el frigorífico al menos durante una hora.
Pasado este tiempo, precalentar el horno a 180º, sacar la masa del frigorífico y extenderla entre dos láminas de papel de horno con ayuda de un rodillo, dejarla de un espesor de unos 5 mm., con un cortapastas redondos de 5 cm. de diámetro cortar las galletas e ir poniéndolas sobre una placa de horno cubierta con un tapete de silicona o un papel de horno. Con el tapón de una botella de refresco o de agua presionar en el centro de cada galleta y con un palillo hacer cuatro agujeros en cada una. Espolvorear un poco de azúcar sobre las galletas.
Ponerlas en la parte superior del horno y hornearlas durante unos 15 minutos.
Para hacer los hilos hay que preparar una glasa real batiendo un poco de clara de huevo (con una cucharada puede bastar) e irle echando azúcar glas y batiendo hasta obtener una pasta bastante espesa que no se extienda, dividir la glasa en tantas partes como colores queramos hacer y teñirlas con unas gotas de colorante.
Poner la glasa de cada color en una manga desechable o en una bolsa de plástico y cortarle un trocito muy pequeño en una esquina, empezar cortando muy poco y si es necesario cortar un poco más hasta que la glasa salga del grosor que queramos. Dibujar los hilos sobre cada galleta y dejarlo secar hasta que la glasa esté dura.

Dando forma al pan


Lo más importante en un pan es, desde luego su sabor y su textura. Un sabor profundo, una miga alveolada y una corteza crujiente y caramelizada son esenciales para tener un buen pan, pero su aspecto externo es también algo a cuidar. ¿Hay algo más apetitoso que un pan con una corteza bien dorada y con una forma bonita? Además creo que en este caso la apariencia va íntimamente ligada al sabor final del pan, pues determina en parte la manera en que vaya a subir el pan y como será su miga.

Una de las últimas maneras de dar forma al pan que he probado me ha dado muy buenos resultados, como podeis ver, se trata del "pain fendu" o pan hendido. Con este método, en vez de hacer los cortes a la masa, se usa un palo para formar una hendidura bien profunda, que al meter el pan en el horno, produce una abertura en la corteza preciosa, eso si, el tiempo de reposo para el segundo levado no debe ser muy prolongado, pues si no, la abertura se cerrará.

Para hacerlo, hay que dar a la masa forma de barra, formando primero un rectángulo y doblando los lados mayores hacia el centro y aplastando para que se vaya extendiendo hacia los lados. Cuando la longitud es la deseada, se aplasta longitudinalmente por la mitad con un palito cilíndrico que se hace rodar un poco para ensanchar la hendidura y se espolvorea ésta ABUNDANTEMENTE con harina para que la hendidura no se pegue, no hay que tener miedo de echarle demasiada.
Entonces se pone la masa en un banneton con la hendidura hacia abajo, se tapa con un paño y se deja que doble de volumen. Cuando vayamos a hornear, simplemente volcaremos el pan sobre la placa de horno o sobre la piedra de hornear bien caliente.

Un banneton es simplemente una cesta donde se pone el pan para hacer el segundo levado y sirve para que el pan mantenga una buena forma aunque la masa sea bastante floja. Yo encontré una estupenda cesta forrada de tela, estrecha y larga en una tienda de Casa, me costó muy barata en comparación con los "bannetons" que venden específicamente para eso.

La corona es muy fácil de hacer y también queda muy bonita, partiendo de una bola de masa, se hace un agujero en medio, se mete la mano en el agujero y se sostiene en el aire, dejando que la masa se estire por su propio peso y el agujero se vaya haciendo más grande, entonces se pone sobre una placa de horno y con el palito se hacen unas hendiduras formando un cuadrado, se espolvorea bastante harina sobre los surcos y se deja reposar tapado con un paño.
El "pain fendu" está hecho con la receta de mi pan diario que podeis encontrar aquí, la corona es un pain de campagne que explicaré en otro post.

HEMC#33 Michirones

hemc 33 - piensa globalmente come localmente

Casi al mismo tiempo que Ajonjolí daba a conocer el tema del HEMC de este mes dedicado a la cocina con productos locales, mi hijo me trajo una enorme bolsa de habas recogidar por él en el lugar en que trabaja. Las habas ya no estaban en su mejor momento, como decimos por aquí, estaban "granás", es decir bastante grandes y no muy tiernas, así que estuvo claro en seguida lo que íbamos a hacer con ellas: MICHIRONES! Creo que nada hay en Murcia y Cartagena más local que un buen plato de michirones.
Los michirones son uno de los guisos más típicos de la zona, ya que si hay algo que abunda en esta tierra, además de los limones, son las habas que aquí se comen de todas las maneras, desde crudas con un trocico de bacalao seco, en tortilla, fritas, guisadas...y cuando ya no es temporada, hacemos michirones con las habas secas.
Este es un plato muy sencillo, de aprovechamiento de unos productos que había en todas las casas y que costaban muy poco, o apenas nada si se tenía un trocico de tierra y se había matado un cerdo.

En el Campo de Cartagena, los michirones se convirtieron casi en un plato de fiesta y se solían hacer cuando se ofrecía una merienda para celebrar un santo o un cumpleaños, o cualquier otra ocasión, es algo barato, que da poco trabajo y que a todo el mundo le gusta, además de que siempre da tema de conversación, que si están mucho o nada picantes, que si han salido tiernos o no, que qué ricas están las pataticas etc...Hoy en día, como ya todos somos mucho mas sofisticados, los michirones van cediendo su lugar frente a cosas mucho más elaboradas y elegantes, pero la delicia de compartir un buen plato de michirones al aire libre en una noche de verano acompañado de de un vinico del campo y de un buen pan creo que no es fácil de superar.
Esta vez yo los hice con las habas aún frescas, pero lo normal es hacerlo con las habas secas, que hay que poner a remojar un día antes.
Esto es lo que yo les pongo:
-1/2 kilo de habas secas remojadas
-un hueso de jamón
-un trozo de tocino magroso
-2 ó 3 chorizos
-1 hoja de laurel
-un trozo de sobrasada, como una cucharada
-una cucharadita de pimentón
-un par de guindillas (más o menos según nos guste de picante)
-unas cuantas patatas pequeñas sin pelar.
-sal
La preparación es tan sencilla como ponerlo todo en una olla, cubrirlo de agua y dejarlo cocer hasta que los michirones estén tiernos, yo los suelo hacer en la olla rápida y con 10 minutos suele bastar, si se hace en una olla tradicional, entre 45 minutos o una hora, es cuestión de ir probando, nos tiene que quedar un caldito algo espeso y los michirones bien hechos sin llegar a deshacerse.
Lo siento, pero la foto la hice cuando ya nos habíamos comido las patatas, el chorizo y casi todo lo demás, así que los michirones están demasiado solos...

Mi Plum Cake


Seguramente este no es un verdadero plum cake, sobre todo porque no lleva ciruelas, sino pasas y frutas confitadas y además la receta es más bien la del bizchoco Madeira, pero la verdad es que para mi este es EL plum cake, hace muchísimos años que lo hago porque sale realmente delicioso, con un saborcito a mantequilla y a coñac riquísimo, y bien lleno de fruta, además guardándolo en una caja de lata o envolviéndolo en papel de aluminio se conserva en perfecto estado durante bastantes días.

Pocos pero buenos ingredientes:
-225 gr. de harina
-225 gr. de azúcar
-225 gr. de mantequilla
-4 huevos a temperatura ambiente
-1 cucharadita de levadura en polvo
-2 cucharadas soperas de ron o coñac (para mi coñac)
-una pizca de sal
-2 ó 3 cucharadas de pasas y 2 ò 3 de frutas confitadas en trocitos ( yo más bien lo pongo a ojo, pero conviene ser generoso)

Así se hace:
Precalentar el horno a 180º. Engrasar un molde de cake grandecito. Para asegurarnos de que no haya problemas al desmoldarlo conviene poner un papel de aluminio o de horno en el fondo.
Poner las pasas a remojar en el coñac y trocear las frutas confitadas.
Tamizar la harina con la levadura y la sal en un cuenco.
En un cuenco grande poner la mantequilla y batirla hasta que quede cremosa, si tenemos un robot o una batidora de varillas ahora es el momento de usarla. Añadir el azúcar y seguir batiendo hasta que la mezcla esté bien cremosa y de color claro. Un buen batido es el secreto de este bizcocho.
Batir los huevos ligeramente y añadirlos a la masa en cuatro veces, sin dejar de batir. En este punto es posible que los huevos se coagulen si estaban demasiado fríos o si los añadimos de golpe, si nos ocurre esto y la masa tiene aspecto de haberse cortado, lo mejor es poner el cuenco al baño maría y seguir batiendo hasta que la masa adquiera una textura lisa.
Una vez incorporados los huevos añadir poco a poco la harina y mezclarla con movimientos envolventes.
Sacar las pasa del coñac y secarlas un poco, echarlas con las frutas confitadas en una bolsa de plástico con un poco de harina y agitarla para que las frutas se cubran de harina.
Echar el coñac y las frutas a la masa y mezclarlo con suavidad.
Verter la masa en el molde e introducirlo en el horno unos 45-50 minutos, hasta que esté hecho por dentro, lo que comprobaremos introduciendo un palito, tiene que salir seco. Si vemos que empieza a estar bastante tostado y aún no está hecho, lo cubriremos con un papel de aluminio.
Al sacarlo del horno lo dejamos enfriar unos minutos hasta que se empiece a separar de las paredes del molde, entonces lo desmoldamos y lo dejamos enfriar en una rejilla.
Una vez frío lo pintamos con un poco de mermelada de albaricoque templada.

Como acabo de ver el reto de blogolosas,en el que sortean un magnífico molde con forma de cake y para participar hay que preparar una receta con esa forma, pues ya tengo el trabajo hecho.
Si quereis ver el molde y visitar el sitio, pinchad aquí