Caponata siciliana...diretta dalla bella Italia.


La primera vez que hice esta receta fué para un concurso de cocina en la E.O.I.; nuestra profesora de italiano, Mamen, nos trajo la receta y con nuestros escasísimos conocimientos de ese momento, la tradujimos y algunos la hicimos, sin saber muy bien cómo tenía que salir, pues algunas cosas nos parecían un poco extrañas. Al final resultó buenísima y yo me llevé el primer premio, aunque tengo que decir que no había mucha competencia.
El caso es que este plato lo he repetido en bastantes ocasiones, es una especie de pisto, pero con un toque agridulce que le proporciona un sabor muy especial, mucho más intenso...en fin , que está riquísimo.



Estos son los ingredientes:

-500 gr. de berenjenas
-300 gr. de patatas
-200 gr. de pimientos
-30 gr. de uvas pasas
-una rama de apio blanco
-una cebolla
-200 gr. de tomates maduros
-unas hojas de albahaca
-una cucharada de piñones
-una cucharada de alcaparras
-50 gr. de aceitunas verdes deshuesadas
-medio vaso de vinagre
-una cucharada de azúcar
-aceite de oliva, sal y pimienta.

Así se hace:
Se pelan las berenjenas y se cortan a dados, se salpican de sal y se dejan sudar un rato.
las pasa se ponen a remojo en agua tibia.
Las berenjenas, una vez escurridas, se sofríen en una sartén con aceite durante 10-15 minutos, se sacan y en el mismo aceite se fríe el apio cortado en tiritas, cuando está frito se saca y se reserva con la berenjena.
En el mismo aceite, se fríe la cebolla cortada en aros y el pimiento troceado, cuando la cebolla esté dorada se añade el tomate picado, se mezcla bien y se añade la albahaca picada y las patatas troceadas y se deja cocer unos 10-15 minutos, entonces se añade el azúcar y el vinagre, los piñones, las pasas, las alcaparras, las olivas y el apio y las berenjenas. Se añade sal y pimienta al gusto y se dejar cocer todo durante otros 15 minutos a fuego lento. Una vez hecha hay que dejar que se enfríe completamente antes de consumirla.
Mamma mia...che buona!!!

Mi tarta de ratoncitos



Esta tarta de ratoncitos es un clásico de la que ya he visto numerosas versiones, mi primer encuentro con ella fué en el maravilloso blog de Carlos Valencia y supe que tenía que hacerla a la primera ocasión que tuviera.
Así que cuando llegó el cumpleaños de mis hijos mellizos, Alfonso y Lola, no lo pensé dos veces y me puse manos a la obra. He de decir que ellos ya no son unos niños, pues cumplían 33 años, pero a la fiesta iban a venir varios niños, incluidos, claro está, mis nietos y me hacía mucho ilusión ver qué caritas ponían.



Hice un bizcocho de chocolate, relleno con una ganache de chocolate y cubierto con más chocolate ( es lo que más gusta a mis hijos y a mis nietos, qué le voy a hacer) y luego, con pasta de mazapán hecha con 100 gr. de almendra molida, 100 gr. de azúcar glas y clara de huevo, fui haciendo los ratoncitos, con unas gotitas de colorante rojo teñí una pequeña parte de la masa para hacer las orejitas y las colas y para los ojos le puse unas bolitas de azúcar de colores.
Me sobró algo de pasta, asi que la teñí de verde y con un cortapastas rizado la corté como una cinta y con mi pequeña imprenta para galletas escribí encima.
Ya solo faltaba colocar los ratones y la cinta en la tarta. Con la pasta de varios colores que me sobró hice una pieza, si mezclar los colores y con un rallador hice como unas virutas que repartí alredor de la tarta.
Fué una verdadera sorpresa para todos, pues nunca había hecho una tarta decorada, a los niños les encantaron los ratoncitos y enseguida empezaron a imaginar lo que querían para sus propios cumpleaños...después vinieron los dinosaurios y las princesas...

Pan integral con semillas



Este es el tercero de mis panes básicos, de los que tengo siempre en casa. Es el que yo como normalmente, está riquísimo con un poco de queso de untar y algo de embutido o fiambre para tomar algo rápido por la noche, o para el desayuno con aceite o mantequilla, o alguna mermelada.
Este lo hago totalmente en la máquina del pan, así que no me da nada de trabajo.
Yo le echo un montón de semillas, pero cada uno le puede poner lo que se le ocurra, unas pasas, nueces...en fin , creo que cuantas más cosas se le pone, más rico está.



Esto es lo que lleva:
-350 ml. de agua
-25 gr. de mantequilla
-1 cucharadita de sal
-1 cucharadita de azúcar (mejor moreno)
-350 gr. de harina integral
-50 gr. de harina de centeno ( si no tenemos se añade esta cantidad a la harina integral)
-150 gr. de harina normal
-3/4 paquetito de levadura de panadería seca.
-1 y 1/2 cucharada de semillas de lino
-1 y 1/2 cucharada de semillas de sésamo
-1 y 1/2 cucharada de pipas de girasol
-2 cucharadas (o más) de semillas de calabaza.
-1 y 1/2 cucharada de semillas de amapola
-2 cucharadas de copos de avena.

Así se hace:
Se ponen todos los ingredientes menos las semillas y los copos de avena, en la cubeta de la máquina, se pone el programa de pan integral para 1 kilo de masa y se pone en marcha, cuando suene el pitido se añaden las semillas y los copos mezclados y solo queda esperar a que toda la casa se llene de un olorcito increíble...Fácil, ¿no?

Ensalada de salmón y patatitas nuevas


Esta receta la encontré en un libro de Jamie Oliver, regalo de estas Navidades, "En casa con Jamie", es un libro precioso, lleno de buenas ideas, siguiendo el curso de las estaciones y aprovechando los productos de cada temporada, así mismo lleva comentarios acerca del cultivo de muchos productos. Aparte de todo, me encanta la forma de escribir de Jamie, tan coloquial y cercana, transmitiendo sus propias experiencias con la comida y haciendo que todo parezca tan fácil.
Esta ensalada me llamó la atención enseguida, pues me quedaba un poco de salmón marinado de Navidad, así que me pareció un buen modo de acabarlo, Jamie lo hace con salmón ahumado, pero así estaba igualmente bueno.
Otra cosa que no tenía era el rábano picante (tengo que rebuscar más en las secciones de comida internacional), así que le puse rábano normal, supongo que eso si cambiará bastante el resultado final, pues seguramente le faltaba un toque picante. De todas formas, el resultado fué estupendo y se nos acabó antes la ensalada que las ganas...



Esto es lo que le puse (eramos dos):
-300 gr de patatitas nuevas.
-Sal y pimienta recién molida.
-La cáscara y el zumo de una lima, o un limón.
-1 chorrito de vinagre (yo le puse de Módena)
-1 cucharada de alcaparras
-1 rábano
-100 ml. de crème fraiche o nata espesa.
-1 ramito de eneldo fresco
-200 gr. de salmón marinado en lonchas finas.
-1 huevo cocido.
-Aceite de oliva.

Así la hice:
Se cuecen las patatas en agua con sal durante 15 ó 20 minutos hasta que están en su punto, se sacan, se escurren y se pelan aún calientes.
Mientras cuecen las patatas se pone la cáscara de lima o limón en un cuenco con la mitad del zumo, el vinagre y el aceite de oliva, más o menos tres partes de aceite por una de ácidos. Se añaden las alcaparras y se salpimenta. Este aliño se echa sobre las patatas cuando aún están calientes y se revuelve bien para que se impregnen por todas partes. Se esparcen por encima las ramitas de eneldo y se reserva.
Se pica muy fino, o se ralla el rábano y se mezcla en un cuenco con la crème fraiche, el resto del zumo, sal y pimienta.
Se distribuye el salmón sobre un plato llano y grande y sobre él se colocan las patatitas con parte de su aliño y el huevo cocido picado, se ponen unas cucharadas de la salsa de crème fraiche sobre el salmón y si nos sobra la servimos en un cuenco aparte para que cada unos se sirva a su gusto.

Galletas de mantequilla y almendra


Como ya dije, y empieza a quedar claro, me encanta hacer galletas. Son muy divertidas de hacer y por supuesto de comer y se pueden variar hasta el infinito y además, como por lo general se conservan muy bien en una caja hermética no hay peligro de que se estropeen antes de que se acaben, y si son tan deliciosas como estas, mucho menos.



Esta es una de mis recetas de cabecera, de las que repito una y otra vez, salen muy suavecitas y sabrosas y se pueden variar hasta el infinito añadiendoles aromas e ingredientes y dejando correr la imaginación a la hora de darles forma y decorarlas. A mi me gusta darles forma con una manga pastelera al estilo de las galletas danesas, aunque cuesta un poco de trabajo pues la masa no es muy fluida, hay que usar una manga resistente y una boquilla con una salida bastante grande.



Estos son los ingredientes:
-225 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
-250 gr. de harina
-80 gr. de almendra en povo
-75 gr. de azúcar
-1 huevo
-1/2 cucharadita de café de levadura en polvo
-Una pizca de sal



Así se hacen:
Se tamiza la harina con la levadura y se reserva.
Se trocea la mantequilla y se pone en un bol con el azúcar y se bate a mano o con unas varillas eléctricas hasta que obtener una crema suave. Se añade el huevo y la almendra molida y se sigue batiendo.
Se incorpora poco a poco la harina y la sal y se mezcla con una cuchara y al final con las manos, sin amasar mucho.La masa quedará bastante pegajosa, pero no hay que echarle más harina.
Se puede dividir la masa en varias partes y aromatizarlas con ralladura de limón o de naranja, esencia de vainilla, cacao en polvo, canela, coco, tocitos de chocolate, frutas confitadas etc...En esta ocasión a unas les he añadido unas frutas rojas secas (fresas, cerezas y frambuesas) troceadas que están exquisitas.



Si la queremos hacer con la manga pastelera hay que poner una boquilla bastante grande.
Se hacen las formas sobre un tapete de silicona o un papel de horno puesto encima de una placa de horno y se meten en el horno precalentado a 170-180º, tardarán unos 12-15 minutos en hacerse, no hay que dejar que se tuesten mucho, apenas que empiecen a dorarse por los bordes.
Cuando están listas se sacan y se dejan enfriar en la misma placa. Si queremos bañarlas en chocolate, se derriten unos 150 gr. en un bol y se van mojando las galletas que se dejan secar sobre un papel parafinado. También se pueden espolvorear con azúcar glas.


Una manera más sencilla de darles forma es hacer unos cilindros que podemos rebozar en azúcar y guardarlos envueltos en film en el frigorífico durante al menos una hora, después solamente habrá que cortarlos en rodajas y hornearlos de la misma manera.
Con un poco de paciencia los resultados son espectaculares...

Estorninos con fideos


Este es un guiso de los de toda la vida de mi tierra, de los que hacían mi abuela y mi madre, algo de lo más sencillo y baratito, pero que yo tenía un poco olvidado...
El caso es que ayer fui a la pescadería pensando hacer otra cosa...el rape que necesitaba estaba ¡a 24 euros! y también necesitaba merluza, almejas, etc...entonces a un lado del mostrados vi una caja de estorninos brillantes y lustrosos que costaban ¡4 euros el kilo!, como una revelación me acordé de los estorninos con fideos y dicho y hecho, a cambio de 2 euros y pico, salí de la pescadería con tres preciosos peces rezumando mar.
El guiso salió buenísimo, con su caldo espesito y sabroso, solamente me permití una "modernidad", le añadí unos cuantos tomates secos que luego estaban deliciosos mezclados con lo demás. Eso si, el único problema son las muchas espinas que tienen estos peces, pero bueno, no hubo ningún problema con ellas.

Esto es lo que se necesita para 4 personas:
-3 ó 4 estorninos, según tamaño
-2 dientes de ajo
-1 cebolla
-1 pimiento
-2 tomates maduros
-1 cucharadita de buen pimentón.
-unos 125 gr. de fideos gordos.
-4 ó 5 patatas.
-Caldo de pescado o agua
- Aceite y sal.

Así se hace:
Se pone aceite cubriendo el fondo de una cacerola, cuando está caliente se echan los ajos troceados, la cebolla picada y el pimiento en trozos, cuando todo está bien sofrito se añade la cucharada de pimentón y se le da una vuelta, entonces se echan los tomates troceados ( se pueden poner rallados, pero a mi me gustan más a trozos) y se fríe todo un poco más. Cuando ya está todo sofrito, se ponen las patatas cortadas a trozos (más bien chascadas) y se añade el caldo o el agua hasta que lo cubra todo, cuando empieza a hevir se baja el fuego y se deja cocer unos diez minutos, hasta que las patatas empiezan a estar blandas, entonces se añaden los fideos y se dejan cocer otros diez minutos, pasado este tiempo se echa el pescado partido en trozos no muy pequeños y se deja otros 5 minutos, entonces se apaga y se deja reposar al menos una hora, para que los fideos se impregnen bien con el caldo y se queden bien melosos. Mientras está cociendo es conveniente mover un poco la cazuela, para que las patatas suelten el almidón y el caldo quede espesito. Al poner el caldo le he puesto por encima unos tomates secos.

El pralin, el praliné...y la pralinoise.


Cuando empecé a navegar por los blogs franceses de cocina, algunas recetas contenían "pralin", "praliné" o "pralinoise", que en Francia ya venden confeccionado. La verdad es que me hacía un lío con las tres cosas, así que me tuve que poner a investigar, hasta que di con la diferencia entre las tres cosas y la manera de hacerlas en casa.
La base, como se puede suponer, consiste en caramelizar una mezcla, o una sola clase de frutos secos, almendras, avellanas o nueces a nuestro gusto. Para ello se necesita el mismo peso de azúcar y de frutos secos, en mi caso mitad almendras y mitad avellanas.
Se calienta al fuego una sartén de fondo grueso y se tuestan los frutos secos durante 5 minutos, después se apartan y se dejan enfriar un poco.
Se vuelve a poner la sartén al fuego vivo, se pone el azúcar y los frutos, cuando la mezcla empieza ahumear se baja el fuego y se revuelve para que las almendras y avellanas se envuelvan bien con el caramelo.
Cuando el caramelo está a punto (cuando empiece a oscurecer un poco), se echa encima de un papel sulfurizado, se extiende bien la mezcla y se deja enfriar.
Cuando ya está frío, se parte en trozos y se mete en una picadora o similar, es mejor hacerlo por partes, se pica hasta que se obtiene una mezcla más bien gruesa, con trocitos irregulares, así se obtiene el pralin, que se puede añadir a bizcochos, galletas, helados etc...


Si seguimos picando hasta que los frutos suelten el aceite y la mezcla se vuelva una paste espesa, tendremos el praliné que es una golosina por si misma, se puede poner de relleno entre dos galletas, de un bizcocho, encima de una tostada o lo que se nos ocurra...a mi me encanta meter un dedo en el bote y ...Hummm. Esto lleva un buen rato y habrá que ir parando frecuentemente para que la máquina no se sobrecaliente.


Esta deliciosa pasta, mezclada a partes iguales con chocolate derretido nos da la pralinoise, que es una golosina en sí misma y un delicioso relleno para tartas.
Tanto el pralin como el praliné se conservan estupendamente en botes herméticos en la despensa para tenerlos siempre a mano para lo que se nos ocurra.
Solo hay que dejar volar la imaginación!

Chocolate chip cookies con un toque de pralin




A pesar de todo lo que nos amenaza, a pesar de tantos motivos como hay para el pesimismo y el miedo, hoy es uno de esos días en que nos podemos permitir la esperanza, en que podemos creer en algunas frases que parecían haber perdido su sentido, hoy es uno de esos días en que algunos viejos sueños se hacen realidad.

Y para celebrarlo, qué mejor que algo tan típicamente americano como unas Chocolate chip cookies, uno de esos tantos buenos inventos americanos que forman parte de nuestra vida diaria.
De estas galletas hay tantas recetas como granos de arena en una playa, esta vez he hecho unas que encontré en este estupendo blog, aunque para darles un toque personal, buscando entre lo que tenía por la despensa, les he puesto unas cuantas cucharadas de "pralin" casero, así tienen un toquecito crujiente que les da una textura muy agradable.



Esto es lo que hace falta:
-115 gr. de mantequilla ablandada
-220 gr. de harina
-1 huevo.
-200 gr. de azúcar moreno
-3 cucharadas soperas de azúcar blanco.
-1/2 cucharadita de café de bicarbonato
-1/2 cucharadita de café de levadura.
-1/2 cucharadita de café de sal.
-2 cucharaditas de café de extracto de vainilla.
-150 gr. de pepitas de chocolate o chocolate toceado.
-50 gr. de pralin.

Así se hacen:
Se tamiza la harina con el bicarbonato, la levadura y la sal y se reserva. En un bol se bate la mantequilla con los azúcares hasta que la mezcla sea homogénea, se añade el huevo y el extracto de vainilla y se bate de nuevo .Se añade poco a poco la harina y se mezcla hasta que se integre todo bien. Entonces se echa el chocolate y el pralin y se mezcla con una cuchara.
Se deja reposar la masa en el frigorífico al menos una hora, pasado este tiempo se precalienta el horno a 170º y se van poniendo montoncitos de masa del tamaño algo mayor de una nuez sobre una placa de horno cubierta con un tapete de silicona, hay que dejar unos 2-3 cm. de separación entre cada uno, pues se extienden mucho al cocer. Se meten en el horno y se dejan unos 12-14 minutos. se sacan y se espera a que estén frías para despegarlas de la placa.

Brioches del viernes


Las tardes de los viernes son, desde hace más de diez años, tardes de reunión de amigas, de partidas de cartas, de risas y confidencias, en todo este tiempo todas hemos pasado momentos malos (algunos horribles), hemos casado hijos y algunas nos hemos convertido en abuelas, pero siempre hemos intentado preservar esas tardes para estar juntas y a base de bromas y carcajadas relativizar un poco todo lo que la vida nos ha ido trayendo.

Por supuesto, la merienda es una parte importante de esas tardes y cuando vienen a mi casa estos brioches son la estrella, tanto que cuando quiero hacer algo distinto, flota en el aire un olorcillo de decepción del tipo..."hoy no hay bollitos..." así que aunque yo preferiría hacer cada vez algo distinto, este viernes otra vez he hecho los bollitos.


Y la verdad es que no me extraña que les gusten tanto, yo los encontré en el blog de Pepinho, dónde tantas cosas buenísimas he aprendido, y la primera vez que los probé no me podía creer que yo hubiera hecho algo tan rico, tan suave, tan increible. Ahí podeis encontrar cómo hacerlos a mano, yo preparo la masa con mi querida y ya imprescindible máquina del pan, así que no me cuesta ningún trabajo hacerlos, únicamente preparar la masa con bastante antelación.

Esta vez he hecho la mitad con frutas confitadas y frutas rojas secas y la otra mitas con Nutella, pero se pueden hacer con pasas, con pepitas de chocolate, o con lo que se nos ocurra, seguro que siempre están deliciosos.



Estos son los ingredientes:
-25-30 cl. de leche.
-3/4 de sobre de levadura de panadería seca.
-200 gr. de harina de fuerza.
-5 gr. de sal.
-35 gr. de azúcar. (Yo le he puesto la mitad de azúcar invertido para que se mantengan más tiempo tiernos)
-1 cucharadita de vainilla en polvo.
-Ralladura de 1/2 naranja (yo le he pusto de una mandarina)
-110 gr. de huevo semibatido, más o menos dos huevos pequeños, lo que sobre sirve para pintar los brioches.
-120 gr. de mantequilla a temperatura ambiente y cortada a trozos pequeños.
-El relleno que queramos, pasas remojadas en licor, frutas confitadas, trocitos de chocolate, Nutella, mermelada...

Así se hacen:
Se ponen todos los ingredientes en la cubeta de la MAP y se pone el programa de masa levada, cuando termine el amasado, sin dejar que suba, se pasa a un bol y se deja reposar tapada en el frigorífico al menos durante seis horas (se puede dejar toda la noche). La masa se queda bastante pegajosa y poco firme, pero yo no le añado más harina, pues los horneo en moldes.




Una vez pasado este tiempo, se le mezclan los ingredientes del relleno. Yo divido la masa en dos partes, a una le añado las frutas confitadas y voy cogiendo porciones del mismo peso y las voy poniendo en unos moldes de silicona. La otra parte la divido también en porciones y las voy poniendo en otros moldes, les hago un hoyito y lo relleno con una buena cucharada de Nutella, después los tapo con un trocito de masa que he reservado de cada porción.
Se dejan los moldes en un lugar cálido para que doblen el volumen. Una vez hayan crecido, se precalienta el horno a unos 200º y se pintan los brioches con huevo batido, se decoran con unos trocitos de almendra o azúcar granulado.
Se meten en el horno y se dejan hasta que están dorados.
Los brioches no duran mucho tiempo tiernos, así que es mejor no hacer grandes cantidades, aunque con lo ricos que están desaparecen en un santiamén.

Calamares rellenos a la griega



Unos calamares, unos trozos de queso y unas verduras, no se necesita nada más para evocar uno de los lugares más bellos en los que he estado, para hacerme añorar, en este invierno frío y húmedo, un día de verano calmando la sed en un lugar de donde una no querría irse nunca.

Este receta es sencillísima y se hace en un momento, pero es una delicia, con el sabor a mar de los calamares, el sabor característico del queso griego y la frescura que le aportan las verduras casi crudas.
Yo los pongo casi siempre como aperitivo y según el tamaño de los calamares pongo uno o dos por persona, además se necesita:
1 cebolla
1 tomate
1 pimiento italiano
Queso Feta
Ralladura de piel de una lima, o en su defecto de un limón.
Aceite y sal.



Se corta la cebolla y el pimiento en juliana lo más fina posible, el tomate partido y el queso en daditos, se le mezcla la ralladura de lima y se sazona un poco.
Esta mezcla se introduce en los calamares ya limpios sin llenarlos mucho. Se ponen en la plancha ya caliente y se dejan hacer durante unos minutos hasta que están dorados.
Se sacan y se les echa un chorrito de aceite de oliva virgen y unos granitos de flor de sal o sal gorda.



Si nos sobra relleno, con un poco de aceite y unas aceitunas tenemos una mini ensalada para acompañar.
Y ahora sólo queda imaginar que estamos en una taberna a la orilla del mar...



Con esta receta participo en el hemc 29 dedicado a los calamares

Premios y una invitación

Aunque apenas he empezado esta aventura y mi blog aún tiene muy poco contenido, he recibido un premio por dos partes, primero de Lola, de Chez Dashita, y después de Patt de Cocinando para Lola (entre Lolas anda el juego). A las dos se lo agradezco muchísimo, las dos me han seguido desde el primer momento y me han dado su apoyo con sus comentarios que agradezco casi más que el premio.



Y ahora me toca a mi seguir la cadena, así que se lo doy a Dolores de Al calor de un bizcocho, donde nos enseña unos bizcochos y postres exquisitos y deja traslucir a una persona entrañable y cariñosa. Y a Adi de Pan y varios, con un blog precioso y lleno de contenido. A las dos se lo doy con todo mi cariño y esperando que compartamos muchas experiencias en el futuro.

Y ahora la invitación a que pincheis en la imagen de Medicos sin fronteras y mireis la página del cibermaratón para conseguir alimento listo para consumir para los niños en peligro de muerte por hambre. Pienso que las personas aficionadas a todo lo que tiene que ver con la cocina y la alimentación debemos tener siempre presentes a los que no tienen nada para comer. Y doy las gracias a Clara, mi profesora de inglés por haberme hecho conocer esta iniciativa.

Sablés Korova (solo para chocoadictos)


Me encanta hacer galletas, generalmente son muy fáciles de elaborar, se pueden variar hasta el infinito, y siempre son agradables de comer, en el desayuno o con un café a media tarde, o en cualquier momento para entretener al hambre. Lo malo que tiene es que cuando le tomas el gusto se convierte casi en una adicción y una se vuelve incapaz de comprar un paquete de galletas en el súper.
Estas galletas son realmente espectaculares, las encontré en el bolg de Pepinho, pero son creación del gran pastelero Pierre Hermé, son ultra-mega chocolatosas y súper tiernas, muy fáciles de hacer, eso si, hay que estar muy atento al tiempo de cocción y no dejarlas ni un minuto más pues si se pasan, aunque siguen estando buenas, se convierten en unas galletas más o menos normales. Yo pongo el avisador de la cocina en 11 minutos y todo lo más las dejo un minuto más, pero sin moverme de al lado del horno.Puede parecer que aún no están hechas, pero si lo están.
Para el chocolate troceado es mejor no usar pepitas de chocolate, sino trocearlo a mano (con cuchillo, claro) a trozos no demasiado pequeños, yo procuro usar alguna pastilla que no sea muy gruesa para que sea más fácil de partir. Lo demás no tiene ninguna complicación y el resultado vale la pena, creo que no hay galletas de chocolate mejores...



Estos son los ingredientes:
175 gr. de harina
30 gr. de cacao en polvo.
1/2 cucharadita de bicarbonato ( unos 5 gr.)
150 gr. de mantequilla ablandada.
120 gr. de azúcar moreno.
50 gr. de azúcar blanco.
Algo menos de 1/2 cucharadita de flor de sal o sal normal ( unos 3 gr.)
1 y 1/2 cucharadita de extracto de vainilla (3 gr.)
150 gr. de chocolate troceado.



Así se hacen:
Se tamizan juntos la harina, el cacao y el bicarbonato.
En un cuenco aparte se bate la mantequilla con las dos clases de azúcar hasta que esté cremosa, se le añade la sal y el extracto de vainilla y se mezcla. Se va añadiendo la mezcla de harina y cacao y se va mezclando con las manos, uniendo el polvo con la mantequilla, primero se hace como una arena (por eso son "sablés"), que se irá haciendo cada vez más gruesa hasta que se compacta todo, no hay que amasarlo mucho, solamente ir haciendo que todo se junte, después se añade el chocolate troceado y se integra en la masa.
Entonces se divide la masa en dos mitades, se les da forma de cilindro de unos 4 cm. de diámetro, se envuelven en plástico de cocina y se dejan el el frigorifico por lo menos una hora ( se pueden quedar toda la noche).
Pasado este tiempo se calienta el horno a 170º, se sacan los cilindros de masa y se cortan en rodajas de más o menos 1'25 cm. de grosor y se ponen en una placa de horno recubierta con un papel de horno o mejor con un tapete de silicona ( para las galletas prefiero esto último) y se hornean SOLAMENTE 10 ó 12 minutos.
Pasado este tiempo, se sacan y se dejan enfriar en la misma placa, pues hasta que no se enfrían son extremadamente frágiles.
Ahora solo queda probarlas y disfrutarlas, pero me parece que para eso no se necesitan más explicaciones...

Rollitos de pollo al jerez


Esta es una receta muy sencilla y rápida de preparar, pero estupenda para realzar unas simples pechugas de pollo y les suelen gustar a todo el mundo.
Como en todas las recetas saladas, las cantidades son solamente orientativas, depende de nuestros propios gustos o del apetito de los comensales aumentar o disminuir las proporciones.

Estos son los ingredientes para cuatro personas:
12 filetes de pechuga de pollo.
6 lonchas de jamón serrano.
6 lonchas de queso, a mi me gusta el cheddar, pero se puede ir variando, o poner uno light.
Un vasito de vino de Jerez.
Un vasito de nata líquida, mejor ligera.
Un poco de harina.
Sal y pimienta.
Aceite de oliva.

Así los hago:
Se pone media loncha de jamón y media de queso sobre cada filete, se enrollan y se aseguran con un palillo, se salpimentan generosamente y se pasan por harina, sacudiendo toda la que sobre, es mejor que tengan poca harina.
En una cazuela ancha y baja se echa aceite hasta que cubra el fondo y se doran los rollitos, se sacan a un plato y se echa el vino que se deja reducir un poco a fuego vivo, entonces se echa la nata y se mueve un poco con una cuchara de madera para que ligue la salsa. Se vuelven a poner los rollitos en la cazuela y se dejan a fuego muy suave unos cinco minutos.

Fideuá negra con sepia y alcachofas.


Me encanta la fideuá, pero tengo la impresión de que muchos la consideran la pariente pobre de la paella, que se hace para variar un poco o cuando no se tiene arroz a mano. Para mi, sin embargo, es una verdadera fiesta cada vez que la hago, siempre sale buena, no hay que preocuparse de que salga poco hecha o pasada (no soporto el arroz pasado) porque los fideos no son tan delicados, se le puede añadir el caldo que necesite a mitad de la cocción y se puede remover cuando está cociendo, con lo que se consigue que salga más melosa.
Como el arroz, se puede hacer con toda clase de ingredientes, carne, pescado, verduras, o mezclándolos al gusto, eso si, un buen caldo ayuda bastante a conseguir un resultado excelente.
Hoy la he hecho con sepias y alcachofas y ha salido...Hummm, para chuparse los dedos.

Esto le he puesto (eramos dos con buen apetito, pero hubiera bastado para tres):

2 sepias medianas con su tinta o con dos bolsitas de tinta congelada.
3 alcachofas.
Medio pimiento.
2 tomates maduros, uno si es grande.
150 gr. de gambas.
2 dientes de ajo, perejil.
entre 150-200 gr. de fideos de fideuá, o fideo gordo.
entre 60- 70 cl. de buen caldo de pescado.
Aceite de oliva.


Así la he hecho:
Se pone a calentar el aceite en una sartén, una paellera o una cazuela baja de fondo grueso, el aceite debe cubrir el fondo del recipiente.
Se pelan las gambas, reservando los cuerpos, las cabezas se sofríen en el aceite hasta que hayan soltado el jugo, entonces se sacan y se deshechan.
Se trocean el pimiento, la sepia y las alcachofas y se van echando a la sarten o la paellera, sofriendo todo muy bien. Entonces se echa el tomate troceado o rallado y se sigue sofriendo hasta que se evapora toda el agua. Aparte se pican en un mortero los dos dientes de ajo con el perejil y un poco de sal y se diluye la tinta en un vaso con un poco del caldo.
Se echan los fideos en la sartén, se le da una vuelta y se añade la tinta colada, el ajo picado y el caldo, se mueve un poco con una cuchara de madera y se deja cocer unos diez minutos, se comprueba que esté bien de sal ( si el caldo ya tenía no habrá que añadir más). Dos o tres minutos antes del final de la cocción se añaden los cuerpos de las gambas. Le podemos añadir más caldo si vemos que está demasiado seco, o dejarlo cocer un poc más si está muy caldoso, depende del gusto de cada uno.
Se puede acompañar con un poco de alioli, aunque sale tan sabrosa que no lo necesita.

Nosotros la hemos tomado con un Beaujolais joven muy afrutado. Qué rico!!!



El pan de cada día


Cuando me compré la máquina del pan, hace ya casi un año, empecé a hacer las recetas que venían con ella, horneando el pan en la propia máquina, pero mi familia prefería las barras de pan tradicionales, así que empecé a buscar por internet...encontré montones de recetas, pero no conseguía un pan como el que yo quería, con una corteza bien crujiente y un verdadero sabor a pan, y al mismo tiempo, que no fuera muy complicado de preparar para poder hacerlo a diario, hasta que empecé a leer cosas sobre la masa madre. En este blog encontré unas explicaciones magníficas,así que me decidí a intentarlo, me costó un par de intentos, pero por fin conseguí una masa más o menos aceptable, así que empecé a hacer experimentos con ella. Al primer pan que hice le puse demasiada masa madre y la tuve demasiado tiempo esperando a que fermentara y me salió un pan demasiado ácido, así que pensé que era mejor echarle menos masa madre e irla combinando con levadura hasta encontrar las proporciones justas.
Y así he llegado a un pan buenísimo, con su corteza bien crujiente, una miga consistente y un sabor profundo, que además está bueno hasta tres o cuatro días después de hecho. La masa madre tiene ya más de seis meses, ha sobrevivido a las vacaciones y a 15 días de hospital y se encuentra pletórica de fuerza y de aroma.
Sin más ingredientes que esta masa madre, harina, agua y sal y planificando un poco el tiempo, tengo todos los días un estupendo pan casero, una casa que huele a panadería, y una satisfacción enorme cada vez que salen esas dos preciosas barras del horno.




Así lo hago:
Lo primero, refrescar la masa madre (yo lo hago nada más levantarme), pongo un poco de agua en un cuenco, algo más de medio vaso, la templo un poco en el microondas y le echo harina de fuerza removiendo hasta hacer una papilla más bien líquida, no tengo una cantidad fija, la masa solo será un poco más o menos espesa. Esta papilla se mezcla con la masa madre que habremos sacado del frigorífico y a la que le habremos quitado el líquido oscuro que tenga en la superficie.
Esta mezcla se deja fuera del frigorífico, mejor en un lugar templado, hasta que se hayan producido burbujas y la superficie tenga un aspecto granuloso, más o menos una hora.

Entonces se pone en el recipiente de la máquina 250 gr. de agua mineral o filtrada, 500 gr. de harina de fuerza, 9 cucharadas soperas de masa madre y dos cucharaditas de café de sal. Si tengo algo de prisa, le echo la punta de una cucharadita de levadura de panadería seca (una cantidad más bien testimonial) si no tengo prisa, no le echo nada.
Se pone el programa de masa levada en la máquina. Cuando termine el programa, sacamos la masa y la echamos sobre la encimera o sobre una mesa espolvoreada de harina. Si no le hemos echado levadura puede que haya que esperar algo más para que la masa suba.


La masa no tiene siempre la misma consistencia ( se ve que la masa madre es un ser vivo que tiene su carácter y no se comporta siempre igual), así que hay que adaptar la siguiente fase al estado de la masa.
Si está muy floja hay que darle consistencia no a base de amasarla y echarle harina, sino a base de plegados. le damos forma más o menos rectangular con el lado más largo en paralelo al filo de la encimera y plegamos la parte izquierda hacia el centro y la parte derecha sobre el primer plegado (lo mejor es dejar reposar la masa unos 15 minutos después de cada plegado, pero yo prescindo de esta espera), se gira la masa 45º se estira con las manos hasta hacer un rectángulo como el primero y se vuelve a plegar. Esta operación se hace hasta que vemos que la masa ya no se pega ni se extiende. Otra forma de trabajar con una masa demasiado floja es ponerla en un cesto o banneton bien espolvoreado de harina, así el pan sube tomando la forma del cesto y luego solamente hay que volcarlo sobre la bandeja del horno.


Si no utilizamos este sistema, dividimos la masa en dos partes iguales ( cada parte pesará unos 450 ó 500 gr.) y formamos las barras. Para darles la forma, ponemos la masa en la encimera dándole una forma más bien alargada y vamos plegando los dos lados más largos hacia el centro y luego estirando con las manos hacia afuera, hasta que se consigue el tamaño de la barra, entonces se hace rodar un poco sobre la encimera, y se pone en la bandeja del horno.
Se tapan las barras con un paño y se dejan crecer en un lugar cálido, yo las meto en el horno con la luz encendida.
Cuando la masa haya subido, se calienta el horno a 250º con la bandeja honda en el riel más bajo para que se caliente y vamos preparando las barras. Las espolvoreamos con harina (esto es solamente decorativo, pero quedan con un aspecto más rústico) y le hacemos los cortes. Este detalle es muy importante, pues los cortes determinan cómo va a subir el pan, y también depende de la consistencia de la masa, si la masa está muy floja, es mejor que los cortes sean más bien cortos y transvesales, a una masa consistente se le puede dar un corte longitudunal bien profundo, esto depende del gusto de cada uno, yo les suelo hacer unos cortes en forma de rombo. Para hacer las incisiones, después de probar un montón de cuchillos y cuchillas, he adoptado un cuchillo jamonero, no creo que sea muy ortodoxo, pero es lo que mejor me funciona.


Por último se moja un poco la superficie de los panes con agua (yo utilizo un pulverizador) y se meten en el horno, en ese momento se echa un vaso de agua sobre la bandeja que habíamos introducido anteriormente para que se forme una buena cantidad de vapor.
A los 5 minutos se baja la temperatura a 210º, cuando el pan haya subido y empiece a dorarse se puede sacar la bandeja de abajo para que el pan se dore bien por esa parte, si no, al final de la cocción deberemos darle la vuelta para que se tueste un poco por abajo.
A los 20 minutos más o menos ya tendremos dos magníficas barras de casi medio kilo aromatizando nuestra cocina y ya listas para acompañar la comida.

Así es como yo hago el pan, puede que no sea la manera más ortodoxa de hacerlo, pero es el fruto de mi experiencia y de mis lecturas y realmente sale buenísimo!!!